Archivo

Panel sensorial para Erick

 

 

Por fin hemos acabado el panel sensorial para Erick!! Queríamos que fuera regalo de reyes pero nos ha supuesto trabajo y poco tiempo, pero va a ser ideal para su primer cumpleaños el 2 de febrero.

Y qué es el panel sensorial?

Basado en la metodología Montessori, el panel sensorial consiste en una tabla con múltiples posibilidades para favorecer el desarrollo de la psicomotricidad fina. Se pueden usar miles de texturas, objetos y materiales que refinan los sentidos del niño, les ayuda a distinguir, clasificar, relacionar causa y efecto y un largo etcétera.

La psicomotricidad  es la relación que se establece entre la actividad psíquica de la mente humana y la capacidad de movimiento o función motriz del cuerpo, es decir, la capacidad de dominio del cuerpo. Podemos distinguir:

  • la psicomotricidad gruesa que abarca todos los movimientos que realizamos con la totalidad del cuerpo al caminar, correr, saltar, girar, … y se requiere el control de éste en relación a sí mismo y con los objectos y el espacio, así como la coordinación de las diferentes extremidades manteniendo el equilibrio.
  • la psicomotricidad fina se refiere a las actividades y acciones que realizamos específicamente con las manos, y es necesario el control óculo-manual, por ejemplo, escribir, dibujar, usar herramientas, etc.

Estas habilidades son imprescindibles para el desarrollo de la inteligencia, ya que el aprendizaje se realiza mediante la relación con el ambiente, el movimiento, la experimentación y la manipulación.

Nuestro Panel sensorial

 

Hay infinitas formas de crear una panel o tablero sensorial, tantas como la imaginación te brinde. Para el que hemos hecho nosotros lo ideal hubiese sido una base de madera, pero hemos querido aprovechar una pizarra de rotuladores vieja, así que hemos tenido que reforzar algunos materiales con piezas y listones de madera, arandelas y bridas.

 

 

  1. Cadena + 2 arandelas de diferente tamaño
  2. Ventana de madera + bolsa sensorial ( para la bolsa sensorial hemos usado gel fijador para el pelo, un poco de colorante azul y gomitas de colores)
  3. Estrella de tela rellena de papel de celofán
  4. Cremallera
  5. Hilo de ratón + accesorio para bisutería
  6. Rueda + cerrojo
  7. Cerrojo
  8. Hilo de ratón + imán + tornillo grande
  9. Tubo hecho con botellas de plástico
  10. Maraca hecha con hilo de ratón + bolas de plástico + arroz

Mamá Arcoíris

 

No existe el niño difícil, son las expectativas del adulto que lo convierten como tal

Imagen de la película “La lengua de las mariposas”

En muchas ocasiones he escuchado la etiqueta de “niños difíciles”, y en realidad no lo son. Somos los adultos que desde nuestras expectativas sobre como deben comportarse nuestros pequeños y nuestra falta de tolerancia nos da una perspectiva de que el niño es difícil, cuanto más intolerante somos al comportamiento de ellos más difícil se nos hace educarlos. Hay que tener en cuenta que son niños y también personas y no tienen porque estar siempre de acuerdo con lo que el adulto le pide, ¿ante una desavenencia con otro adulto, cómo te relacionarías de forma saludable para llegar a un acuerdo? De la misma forma lo tenemos que hacer con nuestros hijos, con la diferencia que ellos no son lo suficiente maduros y debemos ser nosotros quienes mantengamos la calma y serenidad, de esta forma les enseñamos mediante el ejemplo como resolver futuros conflictos en las relaciones.

Me he resistido hablar de los niños de alta demanda porque hay mucha controversia en si existen o no, de que es una forma de etiquetarlos, de que depende de la percepción de los cuidadores e incluso que el niño se hace demandante por culpa de los padres. En realidad, tampoco quiero centrarme en este término, pero si que es cierto que hay niños que nacen con un temperamento muy fuerte, siendo éste un rasgo innato,  no aprendido. Son niños que desde bebes saben lo que quieren y lo piden con mucha intensidad, sus llantos son tan fuertes que al principio piensas que algo les duele a horrores, pero luego te das cuenta que sólo reclaman que sus necesidades sean satisfechas de forma inmediata, sea comida, contacto, sueño o molestia. Así que culpar a la forma de educar de los padres por el temperamento de sus hijos es totalmente incongruente, otra cosa es el carácter que sí es resultado de las vivencias y educación que recibe el pequeño, por tanto hay influencia de sus cuidadores. Pero hay que considerar que el carácter es algo que se formará con los años, así que juzgar de mal carácter o mala crianza de un niño pequeño que tiene respuestas emocionales desbordadas es inapropiado porque es algo que deberá aprender con el tiempo gracias a la ayuda de sus padres, pero es importante que éstos sean buenos guías. Estos pequeños no van a ser fáciles de dominar, que es lo que busca la crianza tradicional, la sumisión  absoluta del niño ante las peticiones del adulto va a ser prácticamente misión imposible con ellos que más que autoridad necesitan paciencia y comprensión. Con esto no quiero decir que no necesiten unas normas, ya que son necesarias para un buen rumbo en su desarrollo, pero mejor si son pocas y firmes. Entenderlos, atenderlos, respetarlos, tenerlos en cuenta, tratarlos de la misma forma que te gustaría que te trataran es imprescindible para un buen desarrollo del niño, y más allá de mal criarlo es fomentar una base segura y estable.

Prácticamente todos los niños, alrededor de los dos años, empiezan a sentirse más autónomo y que pueden hacer muchas cosas por sí mismos, es la época que parece que constantemente desafían a los padres porque no hacen caso, sin embargo, el niño está pasando por una fase de reafirmación del yo, una fase imprescindible para su desarrollo que acabará pasando, pero en los niños “difíciles” esta fase empieza antes y dura más tiempo, siendo más intensas sus respuestas emocionales ante las negativas del adulto. Así que los padres necesitarán una dosis extra de paciencia y comprensión. Para los que estáis en esta fase os recomiendo el post de Álvaro Bilbao sobre como gestionar las rabietas.

Todos lo niños son demandantes, ya que la necesidad de constante contacto con el cuidador no es más que una consecuencia de la evolución, es el instinto de supervivencia que reclama protección, pero también es verdad que hay niños que reclaman más que otros y son más exigentes, y también es por naturaleza propia no por la educación de los padres. Un bebé al que no se le atiende a su llanto, por resignación deja de reclamar, y ahí si que el adulto a intervenido para que el niño sea menos demandante, pero esto es más un beneficio para el adulto que para el niño y aquí podéis ver lo importante que es para el desarrollo del pequeño atender a sus llamadas.

Educar a un pequeño con estas características de forma respetuosa puede ser agotador, sobretodo los primeros años que lidiar con sus explosiones emocionales puede ser una tarea ardua, aunque estoy segura que también lo es si no se educa desde el respeto con la consecuencia de formar personas con un estado emocional poco estable.

Atender a la llamada del niño, ceder, evitar el castigo, permitir que se exprese aún en las emociones más extremas, acompañarle en sus explosiones, cogerlo, etc… NO ES MALCRIAR

MAL CRIAR es no atender a las reclamaciones del niño, ceder en todo o en nada, negar la expresión de sus emociones, no acompañarlo en sus explosiones y castigarlos.

En resumen, si la educación del pequeño resulta difícil armémonos de paciencia y veamos nuestras intransigencias como vía para evolucionar y para educar mejor.

 

Mamá Arcoíris

REFERÉNCIA

https://emocreativos.com/2012/06/04/diferencia-entre-temperamento-caracter-y-personalidad/

http://www.xn--elcerebrodelnio-crb.com/blog/los-5-sies-y-los-5-noes-para-ayudar-a-gestionar-las-rabietas/

http://www.mamaarcoiris.com/el-desarrollo-del-cerebro-del-bebe/

 

Despertando al niño interior y sanando sus heridas

Siempre que nos relacionamos con pequeños tenemos la oportunidad de conectar con nuestro niño interior, y en especial, en relación con nuestros hijos, la oportunidad de reavivarlo.

Los niños, que están libres de condicionamientos y creencias, invitan a borrar las fronteras de nuestra imaginación para viajar por otros mundos de fantasía, magia, alegría e ilusión. Aún recuero de chiquita no perder la pequeña esperanza de poder entrar en un cuadro como en la película de Mary Poppins, cogida de la mano de mi prima y mi hermano, insistíamos una y otra vez saltando sobre uno de mi abuela. También, a través de ellos, podemos redescubrir el mundo desde una perspectiva olvidada, como una simple hoja, un insignificante palo, o el inadvertido vuelo de un pájaro se convierten en  un hecho de importante inspección y exploración. Los niños nos recuerdan la importancia de vivir el momento a momento, disfrutando de la esencia y alejados del tiempo y las prisas.

Ellos están programados para aprender y desarrollarse mediante el juego. Si observamos a las crías de algunos animales, como perros, gatos, tigres.., su instinto les lleva a juguetear entre ellos y con lo que les rodea,  de esta manera se entrenan para futuras conductas necesarias para la supervivencia y reproducción, es a través del juego que fortalecen la musculatura, mejoran la coordinación y conocen mejor el entorno. Se han hecho estudios con chimpancés privados de objetos con los que jugar, y se ha visto que a la larga no tienen la misma capacidad de resolución de problemas que los que si tuvieron. Educar y guiar a nuestros pequeños mediante el juego no sólo va a ser beneficioso para ellos, sino para nosotros que traemos de nuevo a ese niño escondido que un día fue libre.

Conectar con nuestro niño interior, no sólo nos permite experimentar de nuevo la inocencia, la ilusión y la alegría de vivir, sino que también nos permite curar heridas enterradas que no han sido sanadas. Sanar estas heridas nos da la posibilidad de no repetir el patrón con nuestros hijos, ya que como fuimos tratados, así aprendimos a tratar con nosotros mismos y con nuestro entorno, y como fuimos tratados, trataremos a nuestros hijos. Ser conscientes de estos patrones y hacerse responsable de ellos es esencial para empoderarse, tener una buena autoestima, un equilibrio emocional y, sobretodo, ser mejor guía para nuestro hijos.

Son 5 las heridas emocionales que se deben tener en cuenta:

  1. La herida del rechazo. Se origina aproximadamente a los dos años de edad que es cuando empieza a reafirmarse la identidad del niño, y cuando se generan las famosas “rabietas”. El niño se esta descubriendo, pero también busca constantemente la aprobación de sus referentes. Si los adultos rechazan al niño, que suele ser cuando éste pierde el control, se va a crear esta herida emocional causando una descalificación de sí mismo y una baja autoestima,  a la larga será un adulto con sentimiento de “no ser merecedor”, rechazando las experiencias placenteras y de éxito, con una tendencia a temer el fracaso y buscar constantemente la aprobación de los demás. Por eso es importante acompañarles en sus explosiones emocionales, ya que ellos mismos no saben gestionarlas y necesitan de alguien para sentirse respaldados. PARA SANAR: hacerse consciente de las propias habilidades y los logros conseguidos a lo largo de su vida, y a pesar de temer al fracaso arriesgarse a tomar decisiones. Este ejemplo de Edison, sacado del libro Brújula Interior, me encanta cómo hace del fracaso un éxito.
  2.  La herida del abandono. En la primera etapa de la vida es imprescindible atender las necesidades básicas del bebe, no sólo alimento e higiene, sino contacto y acompañamiento en los momentos que él reclama. Si no se cubren todas estas necesidades se creará esta herida formando personas con dependencia emocional y un miedo profundo a ser abandonados. Suelen ser personas que tienden a renunciar sus proyectos, parejas… prefieren abandonar antes de ser abandonados, a pesar de esto no les gusta estar solos. PARA SANAR: buscar momentos de soledad para escucharse, para mimarse y aprender a estar a gusto consigo mismo, abrazar los cambios y fluir, dejarse llevar.
  3. La herida de la humillación. Un simple “eres torpe”, “eres pesado”, “no vales nada”, o constantes críticas o comparativas con otros son causantes de esta herida. Ha sido demostrado que la humillación, además de provocar sufrimiento, provoca dolor a nivel físico ya que esta sensación comparte los mismos circuitos cerebrales que el dolor. Hay que andar con mucho ojo al poner etiquetas a nuestros hijos, cuando decimos a un niño “eres torpe”, este concepto sobre sí mismo se graba en una región del lóbulo temporal, concretamente en el hipocampo. En el hipocampo se almacenan los conocimientos sobre el mundo y sobre uno mismo, así que etiquetar a nuestros hijos supone condicionarlos a comportarse como tal. Una persona que ha sido constantemente humillada habrá desarrollado un mecanismo de defensa que la convertirá en un ser tiránico y egoísta, para protegerse usará la humillación contra los demás. Suelen ser personas orgullosas, rígidas y masoquistas que necesita estar cargando con los problemas de los otros, se sienten constantemente desaprobadas y criticadas. PARA SANAR: Imprescindible aprender a perdonar, perdonando se libera el rencor, una carga muy pesada, y esta liberación permite desarrollar las propias capacidades y descubrir el adulto seguro que hay dentro de uno mismo.
  4. La herida de la traición.  Cuando el adulto hace promesas al niño y luego no las cumple se genera en el pequeño una desconfianza respecto a su referente y el concepto de que el mundo es poco fiable. Esta falta de confianza aleja al niño del mundo, aislándolo y convirtiéndolo en ermitaño, le va a costar conseguir las cosas y le acompañara un sentimiento profundo de soledad. Suelen ser personas frías que se han construido una coraza impenetrable para los demás, necesitan tenerlo todo controlado y cierto dominio sobre los otros. PARA SANAR: Empezar a entregarse y permitir que los otros conozcan la persona que se es realmente, trabajar la paciencia y la tolerancia.
  5. La herida de la injusticia. La capacidad de discernir entre lo justo y lo injusto es una capacidad que desarrolla el niño como el hablar o el andar. Para ellos, lo que quieren y les gusta es justo, y si no se les permite es injusto, así que un niño que constantemente se va contra su voluntad acaba dañándose profundamente su “yo”, sintiendo que no merece ser respetado ni tampoco atendido. Los padres suelen ser fríos y autoritarios, y no tienen en cuenta las necesidades emocionales ni la integridad del pequeño.  Esta herida lleva al adulto inseguro y pesimista e incluso cínico, con problemas de confianza en los demás y de establecer relaciones porque, inconscientemente, piensa que todos le tratarán mal. Suelen ser fanáticos del orden y el perfeccionismo cosa que les lleva bastante a la frustración, inflexibles y con falta de humildad. PARA SANAR: perdonar las injusticias acometidas contra él, trabajar la flexibilidad mental y fluir más con las circunstancias, confiar más en sus capacidades y en las intenciones de los demás.
 Conociendo las 5 heridas emocionales ya es buen momento para trabajarnos a nosotros mismo y así encontrar ese equilibrio emocional que es tan necesario para la crianza. IMPORTANTE! Siempre que hagamos algo que no nos guste, mejor que machacarnos y culpabilizarnos, abracémonos y amémonos para elevar la conciencia porque como dijo Carl Jung, “a lo que restistes, persiste“.
Mamá Arcoíris

El pequeño explorador, manteniendo viva la llama!!

la-mente-absorventeMaría Montessori describe en su libro “La mente absorbente” una fuerza vital que posee el niño que le impulsa a su desarrollo e independencia, este fuerza vital es denominada como horme por Percy Nunn.

PERCY NUNN (Bristol 1870-Madeira 1944)

Thomas Percy Nunn comenzó su carrera como profesor de secundaria en 1891 y fue durante los siguientes 10 años que desarrolló una metodología que revolucionó la educación escolar con el objetivo de reemplazar la ENSEÑANZA por el APRENDIZAJE.

La enseñanza convencional se centra en el desarrollo intelectual, olvidando la totalidad del individuo. Para preparar personas completas que en un futuro puedan contribuir en la sociedad de forma provechosa, es importante considerar el desarrollo integral del niño, esto implica el desarrollo de todas las inteligencias del individuo, tanto la intelectual como la personal, la social, la emocional y la espiritual.  Porque, acaso queremos producir adultos obedientes? O bien queremos a gente que cuestione y sea asertiva? Con la enseñanza convencional se consiguen jóvenes alejados del gran conocimiento que ofrece la escuela debido al aburrimiento, la frustración y el estrés, por tanto, el objetivo debería ser ayudarles a vivir como ciudadanos libres para una futura aportación a su sociedad en formas elegidas por ellos mismos. Nunn estaba en contra de la manipulación de los alumnos y su utilización para satisfacer las demandas del estado.

Nunn adopta el término horme para definir a la fuerza universal que posee todo organismo y que le impulsa a la evolución y el desarrollo. Respecto a la educación, para referirse a esa fuerza vital que posee el individuo y que le lleva a su propia evolución, dice que el adulto construido con éxito por el niño conserva el amor por el trabajo. La conquista de la independencia del niño comienza con su primera introducción a la vida, mientras se desarrolla, se perfecciona y supera los obstáculos que encuentra en su camino.

 El éxito asegurado en la educación está en mantener en los niños ese amor por aprender por sí mismos.23-maestros-copiar

Toda esta visión sobre la enseñanza y la educación que describe Nunn la veo claramente reflejada en el trabajo que realiza Carlos González, profesor de física y matemáticas, en su documental “Entre maestros, un salto cuántico en la enseñanza” y en su libro “23 maestros de corazón”. Este gran profesor, guiado por la sabiduría del corazón, despierta el espíritu científico dormido de los jóvenes, lo que Nunn llama horme. Y aunque es importante este salto cuántico en la enseñanza para re-activar en los alumnos el deseo e inquietud de conocer y aprender que traen de serie ya de pequeños, en casa podemos hacer mucho para mantener viva esta llama.

Me fascina las ansias que tiene mi hijo por conocer el mundo que ya desde recién nacido observaba todo con una asombrosa atención. Siempre ha querido ir más allá de sus posibilidades,  por ejemplo querer andar a penas empezaba a ponerse de pie,  y aunque me toca acompañarlo en sus frustraciones, cuando consigue su objetivo, la satisfacción de haberlo logrado por si mismo, se le ilumina todo el rostro y a mi el corazón. Por eso es tan importante dejar que el niño explore, se mueva libremente, conozca sus capacidades y sus limitaciones, pueda investigar su entorno… y, por parte de los cuidadores, reducir al máximo las prohibiciones y negaciones para no apagar esa deslumbrante llama del espíritu científico o horme. Cómo te sentirías si estas ilusionado por llevar a cabo un proyecto y constantemente te dan negativas? Seguramente frustrado y al final se podría apagar esa ilusión. Nosotros hemos adaptado el hogar para que pueda hacer y deshacer, hemos quitado de su alcance todo lo que pueda ser peligroso o no puede tocar.

Algunas ideas que llevamos a cabo:

  • En las diferentes habitaciones, incluido baño y cocina, tener en armarios y cajones de su alcance juguetes o materiales con que pueda descubrir.
  • Liberar el espacio de muebles que realmente no son necesarios y dificultan su movimiento.
  • Poner protecciones en los enchufes.
  • Protecciones en las esquineras de los muebles.
  • A no ser que sea realmente peligroso, si queremos que suelte un objeto o que deje un lugar procuramos ofrecerle algo que sea de su interés y deje lo que esta haciendo por sí mismo. (No siempre es fácil)
  • No mostrarle algo que no pueda tocar o coger. En más de una ocasión he visto mostrarle a mi hijo un objeto con la intención de jugar con él, pero no dejarselo porque pueda ser “peligroso”, y mi hijo enfadarse por no poder descubrir eso nuevo que le estan mostrando.
  • Y algo que recomiendo mucho, el baby led weaning. La alimentación regulada por el niño y con alimentos sólidos.

 

REFERENCIAS

http://libir.mukogawa-u.ac.jp/dspace/bitstream/10471/547/1/P001-008.pdf

http://ladanzadelavida12.blogspot.com.es

El desarrollo del cerebro del bebé

Que el llanto del bebé es un instinto de supervivencia resultado de la evolución biológica ya lo comenté en un post anterior, otra consecuencia es la inmadurez del cerebro que tienen nuestras crías al nacer y ésto es debido a la posición bípeda que adoptaron nuestros antepasados. Hay muchas teorías que explican porque nuestros antepasados pasaron de posición cuadrúpeda (andar a cuatro patas) a posición bípeda (andar a dos patas). Una de ellas defiende que este cambio surge en época de sequía permitiendo aumentar el recorrido de desplazamiento, tener una mayor visión del terreno y  recibir menos insolación, además de la liberación de las manos para poder crear, utilizar y llevar herramientas. En contra, disminuye la velocidad del andar, aumenta la tensión muscular y ósea de  la columna vertebral, las crías tardan 2 años en poder caminar, el animal que tarda más tiempo, y el canal del parto se hace más estrecho.

Debido a la bipedestación y a la posición erguida, la pelvis se ha hecho más estrecha, y por tanto, el canal del parto también, limitando en gran medida la salida del cerebro del bebé, con lo cual éste tiene que nacer con el órgano a penas formado. Cuando nacemos  nuestro cerebro tiene el 20% del peso del cerebro adulto y  durante los dos primeros años se va a desarrollar el 80%, el resto se acabará de formar a los 6 años. De aquí la gran importancia del cuidado y la atención que requiere el niño durante la primera etapa de su vida. Hay dos periodos que  hay que tener en cuenta en la formación del carácter: el Periodo Crítico Biofísico (hasta los dos años de edad) y el Periodo Crítico Psíquico (de los 2 a los 6 años de edad), que el límite entre ambos periodos está en los dos años de edad del niño se debe a la estructura del cerebro que se divide en tres partes: el cerebro reptiliano o instintivo, el cerebro límbico o emocional y el neocortex.

cerebro-triuno-21

  • Cerebro reptiliano: es el cerebro más primitivo y se encuentra en el centro, heredado de los reptiles y peces  se encarga de los instintos básicos de supervivencia.
  • Cerebro límbico: se encuentra debajo de la corteza cerebral y está compuesto por la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y el tálamo. Los sentimientos y emociones se encuentran en esta región, la amígdala es fundamental para reconocer las emociones en otros rostros y si está en  buenas condiciones habrá buena capacidad de aprendizaje y memoria, sin embargo se ha visto afectada en personas con problemas de adicción.
  • Neocortex o cerebro racional: la evolución ha hecho que los seres humanos y algunos mamíferos desarrollen este cerebro, el de la inteligencia, más allá de las emociones y el instinto. Éste es el responsable del pensamiento abstracto y del lenguaje. Esta estructura empieza a funcionar a partir de los dos años de edad cuando se ha terminado el proceso de mielinización.

A los 30 días de la fecundación ya se puede observar en el feto la médula espinal y el cerebro, pero las neuronas no se empiezan a formar hasta el 4º – 7º mes que es cuando comienzan a interconectarse entre ellas a una gran velocidad gracias a la mielina que es una cubierta grasa que mejora la transferencia de mensajes entre neuronas. Durante el embarazo, el feto producirá más neuronas de las que necesitará al nacer y muchas morirán.

El bebe nace con billones de neuronas pero muy pocas están conectadas, sólo las que son  necesarias para las funciones vitales, el resto se irán conectando y activando gracias a la propia genética y, sobretodo, a la estimulación que reciba el bebe durante su desarrollo, así que es fundamental que el pequeño pueda conocer libremente su entorno en función de su necesidad de exploración, lo ideal es adaptar el ambiente de la mejor manera para su seguridad. En su primer año es cuando más conexiones neuronales o sinápticas se producen. Durante el periodo crítico Biofísico el bebe tiene desarrollado las dos primeras estructuras cerebrales, es decir, el cerebro reptiliano o instintivo y el cerebro límbico o emocional y hasta que el proceso de mielinización o proceso de conexión neuronal no ha finalizado, no empieza a funcionar el neocortex que lo hará poco a poco. Este periodo es un periodo de máxima vulnerabilidad.

En los dos primeros años de vida se desarrolla el sistema de gestión emocional y respuesta al estrés, por esto hay que procurar reducir las situaciones de estrés en el bebé y,  cuando los sufra, acompañarlo con delicadeza y amor, el contacto con el cuidador ayuda al pequeño a regularse ya que por sí sólo todavía no sabe hacerlo. Además de ayudarle a regular sus emociones es imprescindible que sepa responder bien a las necesidades de éste para favorecer un desarrollo saludable, sin esto el bebe puede tener un desarrollo pobre y a la larga con problemas de comportamiento significativo. Se han hecho estudios con niños de orfanatos que han carecido de figura materna y han tenido muy poco apoyo e interacción social. Se ha visto que éstos han sufrido altos niveles de cortisol, la hormona del estrés, que en pleno desarrollo cerebral hace disminuir el tamaño del cuerpo calloso y también afecta al desarrollo del hipocampo y la amígdala. Cuando la respuesta al estrés son altamente activos en las primeras etapas del desarrollo se produce una adaptación a los elevados niveles del cortisol mediante la reducción del número de receptores hormonales en el cerebro, la consecuencia a largo plazo es que los niños  tengan los sistemas de respuesta al estrés menos reactivos y una mayor probabilidad de convertirse en adultos con agresividad, depresión, hiperactividad, adicción…

Durante los 3 primeros años de vida el cerebro tiene la máxima plasticidad neuronal y esto permite que  el cerebro se vaya formando tanto en su estructura anatómica como en su estructura funcional según los estímulos y experiencias que recibe el bebé, es decir, el aprendizaje produce cambió físico en la forma del cerebro y también cambio en su funcionalidad. Es más fácil aprender ciertas actividades, como nadar o tocar un instrumento, de pequeño gracias a esta plasticidad, y muchas vías que se forman a edades tempranas son muy difíciles de desarrollar o cambiar en la vida adulta. Estas redes neuronales o mapas mentales que se crean a una alta velocidad y son más fáciles de modificar en la niñez, a los 10 años nos volvemos más rígidos para realizar estos cambios.

De los 2 a los 6 años, el periodo crítico psíquico, las experiencias que viva el niño irán conformando su carácter, es cuando aparece el pensamiento operativo que se caracteriza por el realismo y el egocentrismo debido a la falta de diferenciación  de lo físico y lo psíquico, época de las famosas “rabietas”. Entenderlos, tenerlos en cuenta y tratarlos como le gustaría a uno que le tratasen es importante para sobrellevar esta difícil fase.

Lo que el niño ve y experimenta de pequeño es lo que acabará siendo su realidad, si un niño vive violencia así será su forma de relacionarse consigo mismo y con el mundo. Puntos fundamentales son tratarlos desde el amor y la compasión, no reprimir sus emociones para con paciencia enseñarles a gestionarlas, tratarlos con respeto y procurar ser un ejemplo a seguir, porque al fin y al cabo ellos aprenden por imitación y no por imposición.

 Peter Huttenlocher (neurólogo pediátrico 1931-2013)

Se dedicó a investigar los trastornos neurológicos pediátricos. Tiene 4 estudios pioneros sobre la densidad sináptica y la plasticidad neuronal. En uno de sus estudios recogió diminutos fragmentos de cerebros desde neonatos hasta ancianos de 90 años y quiso observar las sinapsis que se producían en cada porción de corteza y en cada etapa de la vida. Descubrió que un bebé nace con 8.900-12.500 millones de sinapsis por milímetro cúbico de la corteza y esta cantidad aumenta hasta los 16.500 millones de sinapsis durante el primer año, es decir, un 30%-50% y luego se va estabilizando. Cuando llegamos a la adolescencia hemos perdido sinapsis (conexiones neuronales) hasta llegar a la misma cantidad del nacimiento y la mantendremos hasta el día de nuestra muerte con un ligero descenso.

Desde la visión de María Montessori (pedagoga 1870-1952)

La primera infancias es un período muy rico y éste ha de ser cuidado y cultivado con la máxima atención, cualquier habilidad que aprende un niño en sus primeros 3 años para un adulto supondría 60 años de duro trabajo. Dice que en esta etapa, “el individuo más cuidado y asistido está destinado a crecer más fuerte, mentalmente más equilibrado y más enérgico(…) El niño en su nacimiento trae consigo posibilidades constructivas que deben desarrollarse a expensas del ambiente”. El niño se relaciona con el ambiente de una forma muy distinta de como lo hace el adulto, un niño no puede recordar el ambiente, sino que lo absorbe, lo integra y pasa a formar parte de su psique. Por ejemplo, un niño no recuerda un sonido sino que lo encarna y posterior lo pronuncia a la perfección.

El niño nace con una fuerza vital que le impulsa a su desarrollo y evolución, y a esta fuerza Percy Nunn le denominó horme. Si el niño tiene la libertad de dejarse llevar por su horme, será un niño realizado, feliz y con ganas de vivir.

SUE GERHARDT (psicoanalista 1953)

Aquí una interesante entrevista de Eduard Punset a Sue Gerhardt en el programa Redes sobre el desarrollo del cerebro del bebe.

 

REFERÉNCIAS

www.oas.org/educacion/desarrollo-infantil-temprano.htlm

http://www.tendencias21.net/El-entorno-temprano-de-los-ninos-afecta-mucho-a-su-respuesta-al-estres_a40259.html

http://www.adorepsicoterapia.net/sicoterapia/quepasa.htm

“La mente absorbente” de María Montessori

 

Mamá Arcoíris