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Cómo conectar con tu hijo pequeño para que acceda a tus peticiones

Las mañanas pueden ser realmente desesperantes cuando tu hijo de 3 años no quiere vestirse y tú tienes prisa porque tienes que ir a trabajar. O cuando estáis en casa del amigo y no hay manera de sacarlo de ahí, y tú agobiada por todas las tareas que tienes pendientes de hacer. Estas, y muchas otras situaciones, se dan en el día a día que acaban convirtiéndose en una lucha constante. ¿Te suena?

¿Qué está pasando?

Nuestro hijo vive en un mundo diferente, en el del presente. Dónde solo existe el ahora, y lo importante para él es su juego o actividad del momento. Mientras, el adulto vive en el mundo de las prisas y las responsabilidades. Pedir al niño que entienda que necesitamos ser puntuales o que a una determinada hora tenemos que estar en casa, es decir, que conecte con nuestro mundo, es muy difícil. Es mucho más efectivo si nosotros conectamos con su mundo, y mediante el juego, llevarlo a nuestro terreno.

El juego suele ser una buena herramienta para que acceda a nuestras peticiones. A veces puede resultar más fácil, otras puede costar un poco más, y ahí es importante echar imaginación al poder. Si tus hijos son pequeños la creatividad y el juego van a ser tus aliados.

Voy a compartir 5 ”trucos” que a mí me suelen funcionar maravilla:

1. Para vestirnos. Hago ver que el pantalón tiene hambre y busca un pie para comer, intento ponerme su ropa o hago ver que me equivoco y le pongo los calcetines en las orejas.

2. La silla del coche. Nunca le ha gustado ir en la silla, a veces, tener que abrochar el cinturón puede suponer un reto. Lo que me funciona, antes de subir al coche, es proponer algo para hacer en el trayecto, algo que le motive y así esté más predispuesto a sentarse. Por ejemplo, contar un cuento.

3. La hora del baño. Cuando no quiere bañarse, voy buscando actividades diferentes para hacer en la bañera que voy variando. Desde cubos para trasvase de agua, pintura, luces sumergibles… Otras veces intento enlazar el juego que tiene en ese momento con el baño. Por ejemplo, juega mucho a hacer misiones con la Patrulla Canina, pues le propongo una misión en la bañera.

4. Lavarse los dientes. El juego de la misión es lo que me ha funcionado hasta ahora. Un muñeco nos ayuda a poner la silla, otro a coger el cepillo y otro a lavar los dientes. Procuro ofrecer opciones para que él mismo escoja cómo lavarse los dientes.

5. La hora de dormir. Tenemos una rutina muy establecida de leer unos cuentos antes de dormir. Cuando llega la hora le digo “vamos a leer los cuentos” en vez de “vamos a dormir”. De esta forma no rechaza el tener que ir a la cama.

Y así, normalmente, conseguimos llevar el día a día evitando esa lucha constante.

¿Me cuentas tus trucos?

Panel sensorial para Erick

 

 

Por fin hemos acabado el panel sensorial para Erick!! Queríamos que fuera regalo de reyes pero nos ha supuesto trabajo y poco tiempo, pero va a ser ideal para su primer cumpleaños el 2 de febrero.

Y qué es el panel sensorial?

Basado en la metodología Montessori, el panel sensorial consiste en una tabla con múltiples posibilidades para favorecer el desarrollo de la psicomotricidad fina. Se pueden usar miles de texturas, objetos y materiales que refinan los sentidos del niño, les ayuda a distinguir, clasificar, relacionar causa y efecto y un largo etcétera.

La psicomotricidad  es la relación que se establece entre la actividad psíquica de la mente humana y la capacidad de movimiento o función motriz del cuerpo, es decir, la capacidad de dominio del cuerpo. Podemos distinguir:

  • la psicomotricidad gruesa que abarca todos los movimientos que realizamos con la totalidad del cuerpo al caminar, correr, saltar, girar, … y se requiere el control de éste en relación a sí mismo y con los objectos y el espacio, así como la coordinación de las diferentes extremidades manteniendo el equilibrio.
  • la psicomotricidad fina se refiere a las actividades y acciones que realizamos específicamente con las manos, y es necesario el control óculo-manual, por ejemplo, escribir, dibujar, usar herramientas, etc.

Estas habilidades son imprescindibles para el desarrollo de la inteligencia, ya que el aprendizaje se realiza mediante la relación con el ambiente, el movimiento, la experimentación y la manipulación.

Nuestro Panel sensorial

 

Hay infinitas formas de crear una panel o tablero sensorial, tantas como la imaginación te brinde. Para el que hemos hecho nosotros lo ideal hubiese sido una base de madera, pero hemos querido aprovechar una pizarra de rotuladores vieja, así que hemos tenido que reforzar algunos materiales con piezas y listones de madera, arandelas y bridas.

 

 

  1. Cadena + 2 arandelas de diferente tamaño
  2. Ventana de madera + bolsa sensorial ( para la bolsa sensorial hemos usado gel fijador para el pelo, un poco de colorante azul y gomitas de colores)
  3. Estrella de tela rellena de papel de celofán
  4. Cremallera
  5. Hilo de ratón + accesorio para bisutería
  6. Rueda + cerrojo
  7. Cerrojo
  8. Hilo de ratón + imán + tornillo grande
  9. Tubo hecho con botellas de plástico
  10. Maraca hecha con hilo de ratón + bolas de plástico + arroz

Mamá Arcoíris

 

Mis brazos siempre serán tu refugio

en mis brazos¿Y cómo un lugar tan sagrado, dónde la paz reside para ambos debe estar prohibido o debe ser dosificado?

¡Qué no se mal acostumbre a los brazos! Me dicen…

Amor, siempre que necesites refugiarte, buscando consuelo o seguridad, aquí me tendrás, porque para mi no hay nada tan maravilloso en la vida como hallarte entre mis brazos. El tiempo se detiene, no hay nada más que el sentir, nuestros corazones latiendo al unísono y ensamblados por el hálito de nuestras almas que se funden en lo etéreo.

Y llegará el día que volarás abandonando el nido, y seré yo la que tendré que aprender a soltar y dejar ir, porque amor, no serás tu el que se habrá mal acostumbrado a mis brazos, sino seré yo la que me habré mal acostumbrado a los tuyos.

Mas no dudes que por muy lejos que marches, mis brazos estarán siempre esperándote, para cuando necesites consuelo, seguridad, refugio o simplemente… disfrutar de esta mala costumbre.

Qué pasa realmente cuando nos sentimos juzgadas? (Parte 1)

Hay momentos en la vida que la opinión de la gente nos puede afectar en mayor o menor grado e incluso influir en nuestras decisiones. Personalmente, cuando más lo he sufrido ha sido durante mi maternidad. Al ser madre fui consciente de la gran responsabilidad que tenía en mis manos, las ganas de hacerlo lo mejor posible y la nula experiencia en el tema supuso una mezcla perfecta de nervios, inseguridades y miedos, así que la opinión de la gente solo hacía que alimentar más ese cóctel molotov hasta explotar a la mínima señal de sentirme atacada por cualquier comentario. Y es que sentirme juzgada ha sido, quizás, lo más difícil en el inicio del viaje de ser madre.

Y que está pasando realmente cuando nos sentimos juzgadas?

Hay un proverbio ingles que dice “Cuando señalas con el dedo, recuerda que 3 te señalan a ti” y es que cuando sentimos juzgadas un peso recae sobre nuestro. Ese peso no es la opinión o actitud de la otra persona sino nuestro propio juicio sobre la otra persona. Esto se debe a que nos generamos una expectativa de lo que debería ser y que se aleja de lo que realmente es. Dictaminamos que lo que ha hecho no esta bien. Cuando nuestras mentes, atormentadas por los comentarios o actitudes de los demás, empiezan a funcionar como una lavadora centrifugando palabras, es momento de pararnos y observarnos. ¿Qué pensamientos me invaden? ¿Se centran en lo que ha dicho o hecho el otro? ¿En cómo debería haber actuado yo?¿Cómo me siento invirtiendo energía en estos pensamientos? ¿Qué acabo haciendo con todos esos pensamientos?

Todos estos pensamientos juzgantes no son más que valiosos mensajes que nos van a permitir conocernos más. Tomar conciencia de esto va a ser clave para entender su origen y poder tomar una decisión, la de no ceder nuestro propio bienestar a los demás. Esto lo explicaré en la segunda parte del post. Mientras te invito a aceptar ese estado de agitación mental y abrazarte.

                                        Para que haya una aceptación real,

                          ésta a ha de ser desde el corazón y no desde la mente

Dejo una entrevista a Carlos González, profesor de física y matemáticas. Recomiendo mucho sus vídeos y en especial la película documental “Entre maestros, un salto cuántico en la enseñanza”. Y os dejo una frase de este gran maestro, en todos los sentidos, para reflexionar el amor juega al escondite entre el bien y el mal.

Tu corazón te guía

Siempre he creído que para hacer del mundo un lugar mejor es muy importante conocerse y buscar ese equilibrio físico, mental, emocional y espiritual. Si conseguimos ser seres equilibrados podremos crear a seres equilibrados guiando a nuestros hijos en su desarrollo y en el camino de la vida. Sin embargo, mi concepto sobre la crianza ha cambiado desde que he sido madre.

Yo creía en la necesidad de poner limites, de no apegarse tanto a mamá para que sea más social, de no estar siempre en brazos para que no se mal acostumbre,  de dormir, jugar y saber estar solo, de enseñarle a obedecer siempre… Vamos, todo aquello que no practico no sólo porque voy entendiendo cada vez más las necesidades reales del bebe y el cuidado esencial de éste, sino porque así lo siento. Sobre el tema de poner límites considero que es algo muy ambiguo ya que mis límites pueden ser muy estrictos para unos y a la vez muy permisivo para otros. Desde luego que hay limites que son necesario ya que nadie va a dejar que su hijo corra peligro, pero es algo muy evidente, pero hay otros límites que hay que valorar bien porque se ponen y si eso va a suponer una traba para que el niño se desarrolle conociendo el mundo.

Durante mi estancia en el hospital,  más de una visita me dijo “si esta dormido es mejor dejarlo en la cuna para que no se acostumbre a los brazos” y mi respuesta,  totalmente instintiva porque hasta entonces pensaba lo contrario,  fue “lleva nueve meses en la barriga calentito necesita sentir el calor  y el contacto humano”. No obstante,  cometí un error, dejar que otros tuvieran a mi hijo en brazos mas rato del conveniente para que así se habituase a estar con otras personas. Y fue un error por dos motivos: primero porque me entorpeció la lactancia siendo causa de la mastitis y segundo porque además de necesitar a mamá o a papá,  a fecha de hoy,  mi pequeño no quiere irse prácticamente con nadie más que conmigo o con su padre, así que no sirvió de nada. Desde mi experiencia y para mamas que quieran dar el pecho, sobretodo al principio,  es recomendado tenerlo lo máximo posible en vuestros brazos, y si lo tiene alguien y el bebe muestra  la mínima señal de buscar el pecho a pesar de haber estado una hora mamando, cogedlo y ponedlo al pecho… estoy segura de que mi mastitis fue por no atender a estas señales, novata de mí y la buena intención de la persona que sostenía al bebé para que yo descansara. Esto tiene que ver con las crisis de crecimiento que hablaré más adelante y la necesidad de que el bebé mame mucho para aumentar la producción de leche. Cada vez esta más extendido el conocimiento sobre la lactancia pero todavía hay mucha creencia mutiladora de ésta, y una madre que no tiene mucha información puede verse influida por lo que le dicen a su alrededor y entorpecer la lactancia hasta incluso llegar a renunciar de ella.

Ser madre primeriza ha sido muy intenso, no sólo por la alta demanda de mi hijo sino por la exigencia conmigo misma de ser la madre perfecta. Una lucha entre lo que debía hacer y lo que sentía que debía hacer me atormentó durante mucho tiempo, y claro, los consejos de la gente no ayudaban para nada sino que alimentaban más mi lucha. Consejos desde que no mamara tanto, no cogerlo tanto en brazos, que se acostumbrara a su cunita o al carro, pero claro mi hijo sólo quería mamar y brazos, y si lo dejaba en el moisés o en el carro te lo hacía saber con ganas… Al principio intentaba que se acostumbrará cogiéndole la manita y hablándole para calmarlo, pero sus llantos iban “in crescendo”, y yo no soportaba verlo llorar así. Total, que al final decidí hacerme caso y no dejarlo llorar. Y yo preguntaba a mi entorno, como puedo enseñarle sin que llore de esa manera?? y en general la respuesta era es que es muy pequeño todavía, pero tiene que acostumbrarse a dormir en su cunita porque sino no te lo sacarás… en fin, una ayuda tremenda.

Durante los dos primeros meses, cuando conseguía dormir a mi pequeño, lo podía meter en el carro si en seguida me ponía en marcha, eso sí, sin parar ni un segundo para que no despertara, así es como más aguantaba, pero claro cuando despertaba lo hacía con un llanto inconsolable que solo lo calmaba mis brazos. Gracias a dios descubrí el porteo, y así cuando íbamos paseando con el cochecito (para que se adaptara a él, claro) y se despertaba llorando me lo ponía en el fular y santas pascuas, actualmente sólo uso la mochila para todo que es mucho más práctico y vamos súper a gusto los dos. Total, un día quedé con dos personas que aprecio mucho para ir a dar un paseo y llegó el momento en que despertó mi pequeño y me lo puse en el fular, ésto fue el detonante de un debate, una defendiendo que dejara llorar al niño que se tenía que acostumbrar al carro y la otra que el niño debía ir en el fular porque es lo que necesitaba. Y yo pasmada mirando la partida de ping pong… A ver almas de cántaro!! Aquí la madre soy yo, así que hago lo que yo quiero!!!! Pero en aquel entonces no abrí la boca porque era tal mi inseguridad que no sabía que debía hacer… eso sí no iba permitir que mi hijo llorase.

Esto es sólo un ejemplo de millones de situaciones que te encuentras como madre primeriza, dónde abundan los “opinólogos” que con su buena intención en vez de ayudarte te complican más la vida. Lo que me ha enseñado todo esto es que debo confiar más en mí, que siempre habrá gente que opine y es algo que no puedo cambiar, permitir que otra gente tenga puntos de vista diferente y respetarlos, pero sobretodo respetarme los míos. En reuniones de amigos y familiares me he visto, sin darme cuenta, relatando toda la información que voy adquiriendo para excusarme porque hago lo que hago (lactancia, colecho, porteo, Blw…), y por fin he decidido no dar mas explicaciones.

Aunque soy una gran defensora del colecho, la lactancia, el porteo, no dejarlos llorar, permitirles que exploren, movimiento libre, Blw… hay algo que considero que está por encima de todo esto y es, hagas lo que hagas, hacerlo siempre desde el amor y la compasión. Lo que guía el corazón es lo verdaderamente importante. Dejo un escrito que me ha llegado varias veces y es interesante leer cuando nos volvemos muy auto-exigentes.

Lo mejor eres tu

 

Mamá Arcoíris

La llegada

Haciendo un repaso a mi vida, la verdad, no me puedo quejar. He ido cumpliendo todo sueño que se despertaba en mí, y la maternidad ha sido el sueño más deseado. Viví el embarazo como una etapa muy especial, y sino hubiese sido por las náusea y vómitos de los 4 primeros meses, hubiera sido inmejorable. En todo momento quise ser muy consciente de la experiencia y vivirla muy presente, pero a medida que se acercaba el día D, inevitablemente mi imaginación daba riendas sueltas sobre el nuevo capítulo de mi historia. Quizás las soltó tanto que el bofetón que me llevé después fue tremendo.

Me explico…

Soñaba… soñaba con embelesarme con su dulce carita mientras en mis brazos se dormía al son del susurro de una nana, perderme en su pura e inocente mirada al tiempo que él descubría el rostro de quién mas le amaba, tranquilos paseos por la playa abrazados por la brisa del mar y el canto de sus olas, disfrutar de ser fuente de alimento, de cariño y amor, conocer nuevas mamis con quien compartir la nueva experiencia de ser mamá y divertirnos junto a nuestros pequeños en las clases post-parto. Soñaba con aprovechar sus siestas para cumplir con gozo mi papel de ama de casa, para tiempo de lectura, meditación, ejercicio… y un sin fin de cosas más. Oh! Que ganas tenía de que llegara el momento para disfrutar de ese tiempo con mi pequeño y conmigo.

Y cuántas veces escuché la típica frase “aprovecha ahora para… que después no tendrás tiempo” y aun siendo consciente de que eso era verdad no  podía evitar navegar por ese sueño ideal.

Y llega el día D! A las 19:35 por fin tengo a mi pequeño entre mis brazos, sensaciones extrañas recorren mi cuerpo, ese pequeño es mio! Me parece desconcertante que ese bebe haya estado 9 meses en mi vientre y que ahora lo tenga ahí, … no me lo puedo creer. Pero sí! era mío y más feliz no podía estar. Los días en el hospital fueron muy buenos, estábamos cuidados y mimados por un personal muy agradable, pero si en un futuro vuelvo a tener otro bebé, con todo el amor y el cariño, me voy a permitir el lujo de prescindir de las vistas. Realmente tenía muchísimas ganas de volver a casa, y todo con eso, el día del alta sentí como estaba a punto de tirarme al vacío sin paracaídas, me sentía temblorosa y asustada porque a partir de ahora ya no iba a tener el apoyo de las enfermeras. A partir de ahora íbamos a ser mi marido y yo ante algo tan pequeño…. pero a la vez tan grande!

Y me encontré con la realidad…

Esas nanas en brazos se convirtieron en horas de llanto, de paseos por la casa, de tomas de pecho para que se durmiera, y es que a mi pequeño no le ha gustado nunca estar tumbado en brazos, siempre en posición vertical, y tampoco le ha gustado dormir mucho. Pero cuando por fin lo conseguía, era ponerlo en su moisés y… ALARMA!!! vuelta empezar… así me pasaba el día, que la siesta mas larga y con mucha suerte era de 20 minutos… estaba desesperada y la cosa empeoraba a medida que se acercaba la noche.

Los paseos tranquilos por la playa se convirtieron en una constante tensión para que no despertara. El truco, no parar ni un segundo el carro… y si así lo hacía, volvía a saltar la ALARMA!! Lo cogía, lo calmaba, lo ponía en el carro y vuelta a empezar. Teniendo en cuenta que mi hijo en vez de llorar chilla, y en vez de chillar canta como una soprano en su nota más alta, yo lo pasaba fatal.

El disfrute de dar el pecho se convirtió en horas de aquí te pillo y no te suelto, con dolores y molestias, agujas que travesaban de pecho a espalda… (una mastitis de campeonato!) Tenía todos los bichos (alteración de la flora bacteriana) por haber, resistentes a prácticamente toda medicación, menos a una… menos mal!!

Para ir a las clases post parto tenía que coger el coche, y como tampoco le gusta ir en él, las ganas de conocer a nuevas mamis se convirtieron en frustración por llantos ininterrumpidos desde salir de casa hasta la vuelta. Sólo se callaba con la teta, así que toda la hora de clase con mi pequeño enchufado a ella…. dejé de ir a las clases al 3º día.

Gracias a dios que me gusta leer e informarme, que poco a poco he ido entendiendo porqué mi hijo, a diferencia de lo que conozco a mi alrededor, actuaba así. Y a pesar de la lucha que viví con lo que se supone que debía hacer y lo que sentía que debía hacer, en general hice lo correcto. Pero esto comentaré en otro post.

Realmente los primero meses fueron muy duros para mi, pero también viví momentos muy bonitos e inolvidables. Uno que llevo grabado en mi memoria y  lo recuerdo como si fuera ayer, con tan solo 15 días y sostenido en mis brazos, yo le susurraba y él con los ojos entreabiertos me regalaba unas sonrisas de oreja a oreja que se me derretía el corazón de amor.

Ahora tiene 8  meses y medio, y aunque la intensidad la sigue teniendo, todo es mucho más fácil. El colecho, el porteo, el BLW, el movimiento libre… me han ayudado mucho en este tiempo y lo recomiendo! Aunque cada niño es un mundo, y lo mejor, es adaptarse a él.

 

Mamá Arcoíris

Presentación

Mi nombre es Patricia, Patry para los amigos ;-).

El pasado febrero tuve la bendición de ser mamá, mi pequeño ángel vino no sólo a cambiarme la vida sino a enseñarme lo maravilloso que es la entrega incondicional.  A veces tan dura, muchas otras mágica.

Él me ha llevado a conocer un mundo nuevo, el mundo de la crianza con apego y respeto, de la que voy aprendiendo día a día gracias a toda la información virtual, libros, a los grupos de las redes sociales y de la práctica diaria y sin descanso que supone la crianza (todo un intensivo que durará… toda la vida?¿?)

Me he animado a hacer este blog con la intención de unir en un mismo punto toda la información que recojo y mi experiencia al aplicarla. La maternidad es un aprendizaje continuo, hoy no es igual que ayer y mañana será diferente, así que también espero colaboración de los lectores para enriquecernos mutuamente. Abierta a otras ideas, siempre y cuando se exponga con fundamento, yo intentaré documentar todo lo que expongo sobre el desarrollo del bebé.

Y si quieres enviarme tu historia personal, tu experiencia, tus anécdotas… serán publicadas en la seccion “Tu historia” Os espero!!

SALUDOS

Mamá Arcoíris