Qué pasa realmente cuando nos sentimos juzgadas? (Parte 1)

Hay momentos en la vida que la opinión de la gente nos puede afectar en mayor o menor grado e incluso influir en nuestras decisiones. Personalmente, cuando más lo he sufrido ha sido durante mi maternidad. Al ser madre fui consciente de la gran responsabilidad que tenía en mis manos, las ganas de hacerlo lo mejor posible y la nula experiencia en el tema supuso una mezcla perfecta de nervios, inseguridades y miedos, así que la opinión de la gente solo hacía que alimentar más ese cóctel molotov hasta explotar a la mínima señal de sentirme atacada por cualquier comentario. Y es que sentirme juzgada ha sido, quizás, lo más difícil en el inicio del viaje de ser madre.

Y que está pasando realmente cuando nos sentimos juzgadas?

Hay un proverbio ingles que dice “Cuando señalas con el dedo, recuerda que 3 te señalan a ti” y es que cuando sentimos juzgadas un peso recae sobre nuestro. Ese peso no es la opinión o actitud de la otra persona sino nuestro propio juicio sobre la otra persona. Esto se debe a que nos generamos una expectativa de lo que debería ser y que se aleja de lo que realmente es. Dictaminamos que lo que ha hecho no esta bien. Cuando nuestras mentes, atormentadas por los comentarios o actitudes de los demás, empiezan a funcionar como una lavadora centrifugando palabras, es momento de pararnos y observarnos. ¿Qué pensamientos me invaden? ¿Se centran en lo que ha dicho o hecho el otro? ¿En cómo debería haber actuado yo?¿Cómo me siento invirtiendo energía en estos pensamientos? ¿Qué acabo haciendo con todos esos pensamientos?

Todos estos pensamientos juzgantes no son más que valiosos mensajes que nos van a permitir conocernos más. Tomar conciencia de esto va a ser clave para entender su origen y poder tomar una decisión, la de no ceder nuestro propio bienestar a los demás. Esto lo explicaré en la segunda parte del post. Mientras te invito a aceptar ese estado de agitación mental y abrazarte.

                                        Para que haya una aceptación real,

                          ésta a ha de ser desde el corazón y no desde la mente

Dejo una entrevista a Carlos González, profesor de física y matemáticas. Recomiendo mucho sus vídeos y en especial la película documental “Entre maestros, un salto cuántico en la enseñanza”. Y os dejo una frase de este gran maestro, en todos los sentidos, para reflexionar el amor juega al escondite entre el bien y el mal.

2 pensamientos en “Qué pasa realmente cuando nos sentimos juzgadas? (Parte 1)

  1. Hola! No es fácil ser madre, nadie dijo que lo fuera y mucho menos, madre primeriza pero aún así, se espera que seamos infalibles y se nos hace responsables hasta con silencios inapropiados de la evolución de nuestros hijos.
    Duele. Duele mucho, cuando son nuestros afectos quienes juzgan e indigna cuando son conocidos y hasta desconocidos, que demuestran poca empatía o total desconocimiento de las circunstancias de cada caso que es, en definitiva, lo que nos hace reaccionar.
    Hoy, hay mucha más información a la mano que cuando tuve a mis hijos hace treinta años y era, la librería mi mejor aliado. Me veía enfrente de libros y revistas sobre la cama y leía una y otra vez ,como si me preparara para un examen
    Somos muy exigentes con nosotros mismos y el día a día, nos ayudará, si ponemos de nuestra parte a que nos afecte menos o nada y seamos lo suficientemente asertivos para tomar lo que nos sea de utilidad y borrar del pensamiento recurrente, todo aquello que nos de un puño en el estómago.
    Nunca olvidaré el comentario de mi mamá, cuando nació mi hija y estábamos en una discusión sobre lo que había que hacer en determinado momento y después de un silencio, dijo…bueno, las mamás siempre sabremos qué hacer. Y así, es.

    • Hola Marisol, acabo de ver tu comentario. Gracias por compartir 😊. Si, al final una es la que sabe que debe hacer con su hijos y es lo único que importa. Ser mamá no sólo es una experiencia maravillosa sino una experiencia muy enriquecedora en todos los sentidos. Un beso 😙

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