El desarrollo del cerebro del bebé

Que el llanto del bebé es un instinto de supervivencia resultado de la evolución biológica ya lo comenté en un post anterior, otra consecuencia es la inmadurez del cerebro que tienen nuestras crías al nacer y ésto es debido a la posición bípeda que adoptaron nuestros antepasados. Hay muchas teorías que explican porque nuestros antepasados pasaron de posición cuadrúpeda (andar a cuatro patas) a posición bípeda (andar a dos patas). Una de ellas defiende que este cambio surge en época de sequía permitiendo aumentar el recorrido de desplazamiento, tener una mayor visión del terreno y  recibir menos insolación, además de la liberación de las manos para poder crear, utilizar y llevar herramientas. En contra, disminuye la velocidad del andar, aumenta la tensión muscular y ósea de  la columna vertebral, las crías tardan 2 años en poder caminar, el animal que tarda más tiempo, y el canal del parto se hace más estrecho.

Debido a la bipedestación y a la posición erguida, la pelvis se ha hecho más estrecha, y por tanto, el canal del parto también, limitando en gran medida la salida del cerebro del bebé, con lo cual éste tiene que nacer con el órgano a penas formado. Cuando nacemos  nuestro cerebro tiene el 20% del peso del cerebro adulto y  durante los dos primeros años se va a desarrollar el 80%, el resto se acabará de formar a los 6 años. De aquí la gran importancia del cuidado y la atención que requiere el niño durante la primera etapa de su vida. Hay dos periodos que  hay que tener en cuenta en la formación del carácter: el Periodo Crítico Biofísico (hasta los dos años de edad) y el Periodo Crítico Psíquico (de los 2 a los 6 años de edad), que el límite entre ambos periodos está en los dos años de edad del niño se debe a la estructura del cerebro que se divide en tres partes: el cerebro reptiliano o instintivo, el cerebro límbico o emocional y el neocortex.

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  • Cerebro reptiliano: es el cerebro más primitivo y se encuentra en el centro, heredado de los reptiles y peces  se encarga de los instintos básicos de supervivencia.
  • Cerebro límbico: se encuentra debajo de la corteza cerebral y está compuesto por la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y el tálamo. Los sentimientos y emociones se encuentran en esta región, la amígdala es fundamental para reconocer las emociones en otros rostros y si está en  buenas condiciones habrá buena capacidad de aprendizaje y memoria, sin embargo se ha visto afectada en personas con problemas de adicción.
  • Neocortex o cerebro racional: la evolución ha hecho que los seres humanos y algunos mamíferos desarrollen este cerebro, el de la inteligencia, más allá de las emociones y el instinto. Éste es el responsable del pensamiento abstracto y del lenguaje. Esta estructura empieza a funcionar a partir de los dos años de edad cuando se ha terminado el proceso de mielinización.

A los 30 días de la fecundación ya se puede observar en el feto la médula espinal y el cerebro, pero las neuronas no se empiezan a formar hasta el 4º – 7º mes que es cuando comienzan a interconectarse entre ellas a una gran velocidad gracias a la mielina que es una cubierta grasa que mejora la transferencia de mensajes entre neuronas. Durante el embarazo, el feto producirá más neuronas de las que necesitará al nacer y muchas morirán.

El bebe nace con billones de neuronas pero muy pocas están conectadas, sólo las que son  necesarias para las funciones vitales, el resto se irán conectando y activando gracias a la propia genética y, sobretodo, a la estimulación que reciba el bebe durante su desarrollo, así que es fundamental que el pequeño pueda conocer libremente su entorno en función de su necesidad de exploración, lo ideal es adaptar el ambiente de la mejor manera para su seguridad. En su primer año es cuando más conexiones neuronales o sinápticas se producen. Durante el periodo crítico Biofísico el bebe tiene desarrollado las dos primeras estructuras cerebrales, es decir, el cerebro reptiliano o instintivo y el cerebro límbico o emocional y hasta que el proceso de mielinización o proceso de conexión neuronal no ha finalizado, no empieza a funcionar el neocortex que lo hará poco a poco. Este periodo es un periodo de máxima vulnerabilidad.

En los dos primeros años de vida se desarrolla el sistema de gestión emocional y respuesta al estrés, por esto hay que procurar reducir las situaciones de estrés en el bebé y,  cuando los sufra, acompañarlo con delicadeza y amor, el contacto con el cuidador ayuda al pequeño a regularse ya que por sí sólo todavía no sabe hacerlo. Además de ayudarle a regular sus emociones es imprescindible que sepa responder bien a las necesidades de éste para favorecer un desarrollo saludable, sin esto el bebe puede tener un desarrollo pobre y a la larga con problemas de comportamiento significativo. Se han hecho estudios con niños de orfanatos que han carecido de figura materna y han tenido muy poco apoyo e interacción social. Se ha visto que éstos han sufrido altos niveles de cortisol, la hormona del estrés, que en pleno desarrollo cerebral hace disminuir el tamaño del cuerpo calloso y también afecta al desarrollo del hipocampo y la amígdala. Cuando la respuesta al estrés son altamente activos en las primeras etapas del desarrollo se produce una adaptación a los elevados niveles del cortisol mediante la reducción del número de receptores hormonales en el cerebro, la consecuencia a largo plazo es que los niños  tengan los sistemas de respuesta al estrés menos reactivos y una mayor probabilidad de convertirse en adultos con agresividad, depresión, hiperactividad, adicción…

Durante los 3 primeros años de vida el cerebro tiene la máxima plasticidad neuronal y esto permite que  el cerebro se vaya formando tanto en su estructura anatómica como en su estructura funcional según los estímulos y experiencias que recibe el bebé, es decir, el aprendizaje produce cambió físico en la forma del cerebro y también cambio en su funcionalidad. Es más fácil aprender ciertas actividades, como nadar o tocar un instrumento, de pequeño gracias a esta plasticidad, y muchas vías que se forman a edades tempranas son muy difíciles de desarrollar o cambiar en la vida adulta. Estas redes neuronales o mapas mentales que se crean a una alta velocidad y son más fáciles de modificar en la niñez, a los 10 años nos volvemos más rígidos para realizar estos cambios.

De los 2 a los 6 años, el periodo crítico psíquico, las experiencias que viva el niño irán conformando su carácter, es cuando aparece el pensamiento operativo que se caracteriza por el realismo y el egocentrismo debido a la falta de diferenciación  de lo físico y lo psíquico, época de las famosas “rabietas”. Entenderlos, tenerlos en cuenta y tratarlos como le gustaría a uno que le tratasen es importante para sobrellevar esta difícil fase.

Lo que el niño ve y experimenta de pequeño es lo que acabará siendo su realidad, si un niño vive violencia así será su forma de relacionarse consigo mismo y con el mundo. Puntos fundamentales son tratarlos desde el amor y la compasión, no reprimir sus emociones para con paciencia enseñarles a gestionarlas, tratarlos con respeto y procurar ser un ejemplo a seguir, porque al fin y al cabo ellos aprenden por imitación y no por imposición.

 Peter Huttenlocher (neurólogo pediátrico 1931-2013)

Se dedicó a investigar los trastornos neurológicos pediátricos. Tiene 4 estudios pioneros sobre la densidad sináptica y la plasticidad neuronal. En uno de sus estudios recogió diminutos fragmentos de cerebros desde neonatos hasta ancianos de 90 años y quiso observar las sinapsis que se producían en cada porción de corteza y en cada etapa de la vida. Descubrió que un bebé nace con 8.900-12.500 millones de sinapsis por milímetro cúbico de la corteza y esta cantidad aumenta hasta los 16.500 millones de sinapsis durante el primer año, es decir, un 30%-50% y luego se va estabilizando. Cuando llegamos a la adolescencia hemos perdido sinapsis (conexiones neuronales) hasta llegar a la misma cantidad del nacimiento y la mantendremos hasta el día de nuestra muerte con un ligero descenso.

Desde la visión de María Montessori (pedagoga 1870-1952)

La primera infancias es un período muy rico y éste ha de ser cuidado y cultivado con la máxima atención, cualquier habilidad que aprende un niño en sus primeros 3 años para un adulto supondría 60 años de duro trabajo. Dice que en esta etapa, “el individuo más cuidado y asistido está destinado a crecer más fuerte, mentalmente más equilibrado y más enérgico(…) El niño en su nacimiento trae consigo posibilidades constructivas que deben desarrollarse a expensas del ambiente”. El niño se relaciona con el ambiente de una forma muy distinta de como lo hace el adulto, un niño no puede recordar el ambiente, sino que lo absorbe, lo integra y pasa a formar parte de su psique. Por ejemplo, un niño no recuerda un sonido sino que lo encarna y posterior lo pronuncia a la perfección.

El niño nace con una fuerza vital que le impulsa a su desarrollo y evolución, y a esta fuerza Percy Nunn le denominó horme. Si el niño tiene la libertad de dejarse llevar por su horme, será un niño realizado, feliz y con ganas de vivir.

SUE GERHARDT (psicoanalista 1953)

Aquí una interesante entrevista de Eduard Punset a Sue Gerhardt en el programa Redes sobre el desarrollo del cerebro del bebe.

 

REFERÉNCIAS

www.oas.org/educacion/desarrollo-infantil-temprano.htlm

http://www.tendencias21.net/El-entorno-temprano-de-los-ninos-afecta-mucho-a-su-respuesta-al-estres_a40259.html

http://www.adorepsicoterapia.net/sicoterapia/quepasa.htm

“La mente absorbente” de María Montessori

 

Mamá Arcoíris

Tu corazón te guía

Siempre he creído que para hacer del mundo un lugar mejor es muy importante conocerse y buscar ese equilibrio físico, mental, emocional y espiritual. Si conseguimos ser seres equilibrados podremos crear a seres equilibrados guiando a nuestros hijos en su desarrollo y en el camino de la vida. Sin embargo, mi concepto sobre la crianza ha cambiado desde que he sido madre.

Yo creía en la necesidad de poner limites, de no apegarse tanto a mamá para que sea más social, de no estar siempre en brazos para que no se mal acostumbre,  de dormir, jugar y saber estar solo, de enseñarle a obedecer siempre… Vamos, todo aquello que no practico no sólo porque voy entendiendo cada vez más las necesidades reales del bebe y el cuidado esencial de éste, sino porque así lo siento. Sobre el tema de poner límites considero que es algo muy ambiguo ya que mis límites pueden ser muy estrictos para unos y a la vez muy permisivo para otros. Desde luego que hay limites que son necesario ya que nadie va a dejar que su hijo corra peligro, pero es algo muy evidente, pero hay otros límites que hay que valorar bien porque se ponen y si eso va a suponer una traba para que el niño se desarrolle conociendo el mundo.

Durante mi estancia en el hospital,  más de una visita me dijo “si esta dormido es mejor dejarlo en la cuna para que no se acostumbre a los brazos” y mi respuesta,  totalmente instintiva porque hasta entonces pensaba lo contrario,  fue “lleva nueve meses en la barriga calentito necesita sentir el calor  y el contacto humano”. No obstante,  cometí un error, dejar que otros tuvieran a mi hijo en brazos mas rato del conveniente para que así se habituase a estar con otras personas. Y fue un error por dos motivos: primero porque me entorpeció la lactancia siendo causa de la mastitis y segundo porque además de necesitar a mamá o a papá,  a fecha de hoy,  mi pequeño no quiere irse prácticamente con nadie más que conmigo o con su padre, así que no sirvió de nada. Desde mi experiencia y para mamas que quieran dar el pecho, sobretodo al principio,  es recomendado tenerlo lo máximo posible en vuestros brazos, y si lo tiene alguien y el bebe muestra  la mínima señal de buscar el pecho a pesar de haber estado una hora mamando, cogedlo y ponedlo al pecho… estoy segura de que mi mastitis fue por no atender a estas señales, novata de mí y la buena intención de la persona que sostenía al bebé para que yo descansara. Esto tiene que ver con las crisis de crecimiento que hablaré más adelante y la necesidad de que el bebé mame mucho para aumentar la producción de leche. Cada vez esta más extendido el conocimiento sobre la lactancia pero todavía hay mucha creencia mutiladora de ésta, y una madre que no tiene mucha información puede verse influida por lo que le dicen a su alrededor y entorpecer la lactancia hasta incluso llegar a renunciar de ella.

Ser madre primeriza ha sido muy intenso, no sólo por la alta demanda de mi hijo sino por la exigencia conmigo misma de ser la madre perfecta. Una lucha entre lo que debía hacer y lo que sentía que debía hacer me atormentó durante mucho tiempo, y claro, los consejos de la gente no ayudaban para nada sino que alimentaban más mi lucha. Consejos desde que no mamara tanto, no cogerlo tanto en brazos, que se acostumbrara a su cunita o al carro, pero claro mi hijo sólo quería mamar y brazos, y si lo dejaba en el moisés o en el carro te lo hacía saber con ganas… Al principio intentaba que se acostumbrará cogiéndole la manita y hablándole para calmarlo, pero sus llantos iban “in crescendo”, y yo no soportaba verlo llorar así. Total, que al final decidí hacerme caso y no dejarlo llorar. Y yo preguntaba a mi entorno, como puedo enseñarle sin que llore de esa manera?? y en general la respuesta era es que es muy pequeño todavía, pero tiene que acostumbrarse a dormir en su cunita porque sino no te lo sacarás… en fin, una ayuda tremenda.

Durante los dos primeros meses, cuando conseguía dormir a mi pequeño, lo podía meter en el carro si en seguida me ponía en marcha, eso sí, sin parar ni un segundo para que no despertara, así es como más aguantaba, pero claro cuando despertaba lo hacía con un llanto inconsolable que solo lo calmaba mis brazos. Gracias a dios descubrí el porteo, y así cuando íbamos paseando con el cochecito (para que se adaptara a él, claro) y se despertaba llorando me lo ponía en el fular y santas pascuas, actualmente sólo uso la mochila para todo que es mucho más práctico y vamos súper a gusto los dos. Total, un día quedé con dos personas que aprecio mucho para ir a dar un paseo y llegó el momento en que despertó mi pequeño y me lo puse en el fular, ésto fue el detonante de un debate, una defendiendo que dejara llorar al niño que se tenía que acostumbrar al carro y la otra que el niño debía ir en el fular porque es lo que necesitaba. Y yo pasmada mirando la partida de ping pong… A ver almas de cántaro!! Aquí la madre soy yo, así que hago lo que yo quiero!!!! Pero en aquel entonces no abrí la boca porque era tal mi inseguridad que no sabía que debía hacer… eso sí no iba permitir que mi hijo llorase.

Esto es sólo un ejemplo de millones de situaciones que te encuentras como madre primeriza, dónde abundan los “opinólogos” que con su buena intención en vez de ayudarte te complican más la vida. Lo que me ha enseñado todo esto es que debo confiar más en mí, que siempre habrá gente que opine y es algo que no puedo cambiar, permitir que otra gente tenga puntos de vista diferente y respetarlos, pero sobretodo respetarme los míos. En reuniones de amigos y familiares me he visto, sin darme cuenta, relatando toda la información que voy adquiriendo para excusarme porque hago lo que hago (lactancia, colecho, porteo, Blw…), y por fin he decidido no dar mas explicaciones.

Aunque soy una gran defensora del colecho, la lactancia, el porteo, no dejarlos llorar, permitirles que exploren, movimiento libre, Blw… hay algo que considero que está por encima de todo esto y es, hagas lo que hagas, hacerlo siempre desde el amor y la compasión. Lo que guía el corazón es lo verdaderamente importante. Dejo un escrito que me ha llegado varias veces y es interesante leer cuando nos volvemos muy auto-exigentes.

Lo mejor eres tu

 

Mamá Arcoíris

La llegada

Haciendo un repaso a mi vida, la verdad, no me puedo quejar. He ido cumpliendo todo sueño que se despertaba en mí, y la maternidad ha sido el sueño más deseado. Viví el embarazo como una etapa muy especial, y sino hubiese sido por las náusea y vómitos de los 4 primeros meses, hubiera sido inmejorable. En todo momento quise ser muy consciente de la experiencia y vivirla muy presente, pero a medida que se acercaba el día D, inevitablemente mi imaginación daba riendas sueltas sobre el nuevo capítulo de mi historia. Quizás las soltó tanto que el bofetón que me llevé después fue tremendo.

Me explico…

Soñaba… soñaba con embelesarme con su dulce carita mientras en mis brazos se dormía al son del susurro de una nana, perderme en su pura e inocente mirada al tiempo que él descubría el rostro de quién mas le amaba, tranquilos paseos por la playa abrazados por la brisa del mar y el canto de sus olas, disfrutar de ser fuente de alimento, de cariño y amor, conocer nuevas mamis con quien compartir la nueva experiencia de ser mamá y divertirnos junto a nuestros pequeños en las clases post-parto. Soñaba con aprovechar sus siestas para cumplir con gozo mi papel de ama de casa, para tiempo de lectura, meditación, ejercicio… y un sin fin de cosas más. Oh! Que ganas tenía de que llegara el momento para disfrutar de ese tiempo con mi pequeño y conmigo.

Y cuántas veces escuché la típica frase “aprovecha ahora para… que después no tendrás tiempo” y aun siendo consciente de que eso era verdad no  podía evitar navegar por ese sueño ideal.

Y llega el día D! A las 19:35 por fin tengo a mi pequeño entre mis brazos, sensaciones extrañas recorren mi cuerpo, ese pequeño es mio! Me parece desconcertante que ese bebe haya estado 9 meses en mi vientre y que ahora lo tenga ahí, … no me lo puedo creer. Pero sí! era mío y más feliz no podía estar. Los días en el hospital fueron muy buenos, estábamos cuidados y mimados por un personal muy agradable, pero si en un futuro vuelvo a tener otro bebé, con todo el amor y el cariño, me voy a permitir el lujo de prescindir de las vistas. Realmente tenía muchísimas ganas de volver a casa, y todo con eso, el día del alta sentí como estaba a punto de tirarme al vacío sin paracaídas, me sentía temblorosa y asustada porque a partir de ahora ya no iba a tener el apoyo de las enfermeras. A partir de ahora íbamos a ser mi marido y yo ante algo tan pequeño…. pero a la vez tan grande!

Y me encontré con la realidad…

Esas nanas en brazos se convirtieron en horas de llanto, de paseos por la casa, de tomas de pecho para que se durmiera, y es que a mi pequeño no le ha gustado nunca estar tumbado en brazos, siempre en posición vertical, y tampoco le ha gustado dormir mucho. Pero cuando por fin lo conseguía, era ponerlo en su moisés y… ALARMA!!! vuelta empezar… así me pasaba el día, que la siesta mas larga y con mucha suerte era de 20 minutos… estaba desesperada y la cosa empeoraba a medida que se acercaba la noche.

Los paseos tranquilos por la playa se convirtieron en una constante tensión para que no despertara. El truco, no parar ni un segundo el carro… y si así lo hacía, volvía a saltar la ALARMA!! Lo cogía, lo calmaba, lo ponía en el carro y vuelta a empezar. Teniendo en cuenta que mi hijo en vez de llorar chilla, y en vez de chillar canta como una soprano en su nota más alta, yo lo pasaba fatal.

El disfrute de dar el pecho se convirtió en horas de aquí te pillo y no te suelto, con dolores y molestias, agujas que travesaban de pecho a espalda… (una mastitis de campeonato!) Tenía todos los bichos (alteración de la flora bacteriana) por haber, resistentes a prácticamente toda medicación, menos a una… menos mal!!

Para ir a las clases post parto tenía que coger el coche, y como tampoco le gusta ir en él, las ganas de conocer a nuevas mamis se convirtieron en frustración por llantos ininterrumpidos desde salir de casa hasta la vuelta. Sólo se callaba con la teta, así que toda la hora de clase con mi pequeño enchufado a ella…. dejé de ir a las clases al 3º día.

Gracias a dios que me gusta leer e informarme, que poco a poco he ido entendiendo porqué mi hijo, a diferencia de lo que conozco a mi alrededor, actuaba así. Y a pesar de la lucha que viví con lo que se supone que debía hacer y lo que sentía que debía hacer, en general hice lo correcto. Pero esto comentaré en otro post.

Realmente los primero meses fueron muy duros para mi, pero también viví momentos muy bonitos e inolvidables. Uno que llevo grabado en mi memoria y  lo recuerdo como si fuera ayer, con tan solo 15 días y sostenido en mis brazos, yo le susurraba y él con los ojos entreabiertos me regalaba unas sonrisas de oreja a oreja que se me derretía el corazón de amor.

Ahora tiene 8  meses y medio, y aunque la intensidad la sigue teniendo, todo es mucho más fácil. El colecho, el porteo, el BLW, el movimiento libre… me han ayudado mucho en este tiempo y lo recomiendo! Aunque cada niño es un mundo, y lo mejor, es adaptarse a él.

 

Mamá Arcoíris

El llanto del bebé, un instinto de supervivéncia

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Para entender porqué el llanto del bebé es su instinto de supervivencia veamos primero que es la evolución biológica y la selección natural.

La evolución biológica es un proceso histórico de transformación de unas especieas a otras especies descendientes. Ésto se debe a unas mutaciones que se dan al copiar los genes, y este error en la copia se produce al azar.

Estas mutaciones pueden ser:

  • Mutaciones silenciosas, no hay un cambio destacable, por tanto, son imperceptibles.
  • Mutaciones perjudiciales, disminuye la calidad de vida del descendiente e incluso puede llegar a ser letal, por tanto, disminuye el éxito reproductivo. Por ejemplo, un leon que tiene mala vista, probablemente morirá joven dejando poca o ninguna descendencia y así el gen de la mala vista en leones tenderá a desaparecer.
  • Mutaciones beneficiosas, proporcionan ventaja a sus descendientes aumentando el éxito reproductivo. Por ejemplo, cuando nuestros antepasados pasaron de la posición cuadrúpeda a bípeda se desarrolló la habilidad en las manos permitiendo la construcción de herramientas para la caza.

Darwin expresa en su obra “El origen de las especies” la siguiente ley sobre la selección natural:

“Existen organismos que se reproducen y la progenie hereda características de sus progenitores, existen variaciones de características si el medio ambiente no admite a todos los miembros de una población en crecimiento. Entonces aquellos miembros de la población con características menos adaptadas (según lo determine su medio ambiente) morirán con mayor probabilidad. Entonces aquellos miembros con características mejor adaptadas sobrevivirán más probablemente.”

Dicho de otra forma, la selección natural permite que los organismos mejor adaptados ganen terreno y desplacen a los menos adaptados.

 

Volviendo al llanto del bebé, ésta es la forma en que se comunica cuando tiene hambre, frío, sueño, siente alguna molestia o dolor e incluso cuando necesita contacto y protección.

¿Protección? Pero hoy en día los bebes están a salvo en sus cunas, carritos, hamacas,… Es verdad! Pero ellos no lo saben! Su cerebro no esta lo suficientemente desarrollado para entender esto, ellos son puro instinto y su instinto es el mismo que el de los bebes de hace millones de años atrás.

Vamos a retroceder en el tiempo, imaginemos una madre de una tribu que deja a su bebé en el suelo y se aleja un poco. ¿Cuál sería el mecanismo del bebe para asegurar su supervivencia? El llanto. ¿Y el mecanismo de la madre para asegurar su descendencia? La respuesta inmediata al llanto. En el caso de que el bebe no tuviera el instinto de llorar, posiblemente la madre podría alejarse un poquito más dejando en peligro al pequeño de ser devorado por depredadores. De esta forma, bebe que no tiene el instinto de llorar tiene menor probabilidad de descendencia. Lo mismo pasaría en el caso de que el bebe sí tuviera el instinto del llanto pero es la madre la que no tiene el instinto de atenderlo inmediatamente, éste también corre el riesgo de ser devorado, y como en el caso anterior… madre que no atiende al llanto del bebe, madre con menor probabilidad de descendencia.

Así concluimos que los “genes” de llanto rápido y atención inmediata son los que tiene mayor probabilidad de tener descendencia respecto a los otros caso.

¿Y porqué pasados tantos millones de años todavía siguen teniendo este instinto? Porque para eliminar el instinto del llanto en bebes debería haber un factor externo que favoreciera al “gen “del instinto del no llanto.

Podemos deducir que éste era el comportamiento de los bebes de nuestros antepasados si observamos a nuestros parientes los chimpancés con quienes compartimos una semejanza del 98,5% en el ADN, más semejanza que de los chimpancés a los gorilas. Los chimpancés, igual que los gorilas y otro mamíferos, llevan a cuesta a sus crías hasta que éstas están lo suficientemente maduras y también atienden al llanto de sus bebes.

En el siguiente video podemos observar el experimento de Harry Harlow sobre la necesidad de proteccion que tienen los monos rhesus

Cierto es que hay animales que tienen el instinto de no llorar como son los conejos, cuando la madre va a buscar comida sus crías quedan resguardadas en su madriguera en completo silencio para no ser descubiertas por los depredadores. Como bien explica Carlos González en una de sus charlas, la mejor manera de saber cuál es la necesidad biológica de una cría es observar cómo actúa cuando su madre se aleja.

Esta es la explicación biológica de porque hay que atender al llanto del bebé, pero seguiré hablando de este tema en otro post.

 

Referencias

“Besame mucho” Carlos González

“Un estudio sobre el apego” www.nosolofreud.wordpress.com/2013/07/25/harry-harlow-un-estudio-sobre-el-apego

“Evolución humana” www.bioinformatica.uab.es/divulgacio/evol.html#humana

Mamá Arcoíris

Presentación

Mi nombre es Patricia, Patry para los amigos ;-).

El pasado febrero tuve la bendición de ser mamá, mi pequeño ángel vino no sólo a cambiarme la vida sino a enseñarme lo maravilloso que es la entrega incondicional.  A veces tan dura, muchas otras mágica.

Él me ha llevado a conocer un mundo nuevo, el mundo de la crianza con apego y respeto, de la que voy aprendiendo día a día gracias a toda la información virtual, libros, a los grupos de las redes sociales y de la práctica diaria y sin descanso que supone la crianza (todo un intensivo que durará… toda la vida?¿?)

Me he animado a hacer este blog con la intención de unir en un mismo punto toda la información que recojo y mi experiencia al aplicarla. La maternidad es un aprendizaje continuo, hoy no es igual que ayer y mañana será diferente, así que también espero colaboración de los lectores para enriquecernos mutuamente. Abierta a otras ideas, siempre y cuando se exponga con fundamento, yo intentaré documentar todo lo que expongo sobre el desarrollo del bebé.

Y si quieres enviarme tu historia personal, tu experiencia, tus anécdotas… serán publicadas en la seccion “Tu historia” Os espero!!

SALUDOS

Mamá Arcoíris