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Despertando al niño interior y sanando sus heridas

Siempre que nos relacionamos con pequeños tenemos la oportunidad de conectar con nuestro niño interior, y en especial, en relación con nuestros hijos, la oportunidad de reavivarlo.

Los niños, que están libres de condicionamientos y creencias, invitan a borrar las fronteras de nuestra imaginación para viajar por otros mundos de fantasía, magia, alegría e ilusión. Aún recuero de chiquita no perder la pequeña esperanza de poder entrar en un cuadro como en la película de Mary Poppins, cogida de la mano de mi prima y mi hermano, insistíamos una y otra vez saltando sobre uno de mi abuela. También, a través de ellos, podemos redescubrir el mundo desde una perspectiva olvidada, como una simple hoja, un insignificante palo, o el inadvertido vuelo de un pájaro se convierten en  un hecho de importante inspección y exploración. Los niños nos recuerdan la importancia de vivir el momento a momento, disfrutando de la esencia y alejados del tiempo y las prisas.

Ellos están programados para aprender y desarrollarse mediante el juego. Si observamos a las crías de algunos animales, como perros, gatos, tigres.., su instinto les lleva a juguetear entre ellos y con lo que les rodea,  de esta manera se entrenan para futuras conductas necesarias para la supervivencia y reproducción, es a través del juego que fortalecen la musculatura, mejoran la coordinación y conocen mejor el entorno. Se han hecho estudios con chimpancés privados de objetos con los que jugar, y se ha visto que a la larga no tienen la misma capacidad de resolución de problemas que los que si tuvieron. Educar y guiar a nuestros pequeños mediante el juego no sólo va a ser beneficioso para ellos, sino para nosotros que traemos de nuevo a ese niño escondido que un día fue libre.

Conectar con nuestro niño interior, no sólo nos permite experimentar de nuevo la inocencia, la ilusión y la alegría de vivir, sino que también nos permite curar heridas enterradas que no han sido sanadas. Sanar estas heridas nos da la posibilidad de no repetir el patrón con nuestros hijos, ya que como fuimos tratados, así aprendimos a tratar con nosotros mismos y con nuestro entorno, y como fuimos tratados, trataremos a nuestros hijos. Ser conscientes de estos patrones y hacerse responsable de ellos es esencial para empoderarse, tener una buena autoestima, un equilibrio emocional y, sobretodo, ser mejor guía para nuestro hijos.

Son 5 las heridas emocionales que se deben tener en cuenta:

  1. La herida del rechazo. Se origina aproximadamente a los dos años de edad que es cuando empieza a reafirmarse la identidad del niño, y cuando se generan las famosas “rabietas”. El niño se esta descubriendo, pero también busca constantemente la aprobación de sus referentes. Si los adultos rechazan al niño, que suele ser cuando éste pierde el control, se va a crear esta herida emocional causando una descalificación de sí mismo y una baja autoestima,  a la larga será un adulto con sentimiento de “no ser merecedor”, rechazando las experiencias placenteras y de éxito, con una tendencia a temer el fracaso y buscar constantemente la aprobación de los demás. Por eso es importante acompañarles en sus explosiones emocionales, ya que ellos mismos no saben gestionarlas y necesitan de alguien para sentirse respaldados. PARA SANAR: hacerse consciente de las propias habilidades y los logros conseguidos a lo largo de su vida, y a pesar de temer al fracaso arriesgarse a tomar decisiones. Este ejemplo de Edison, sacado del libro Brújula Interior, me encanta cómo hace del fracaso un éxito.
  2.  La herida del abandono. En la primera etapa de la vida es imprescindible atender las necesidades básicas del bebe, no sólo alimento e higiene, sino contacto y acompañamiento en los momentos que él reclama. Si no se cubren todas estas necesidades se creará esta herida formando personas con dependencia emocional y un miedo profundo a ser abandonados. Suelen ser personas que tienden a renunciar sus proyectos, parejas… prefieren abandonar antes de ser abandonados, a pesar de esto no les gusta estar solos. PARA SANAR: buscar momentos de soledad para escucharse, para mimarse y aprender a estar a gusto consigo mismo, abrazar los cambios y fluir, dejarse llevar.
  3. La herida de la humillación. Un simple “eres torpe”, “eres pesado”, “no vales nada”, o constantes críticas o comparativas con otros son causantes de esta herida. Ha sido demostrado que la humillación, además de provocar sufrimiento, provoca dolor a nivel físico ya que esta sensación comparte los mismos circuitos cerebrales que el dolor. Hay que andar con mucho ojo al poner etiquetas a nuestros hijos, cuando decimos a un niño “eres torpe”, este concepto sobre sí mismo se graba en una región del lóbulo temporal, concretamente en el hipocampo. En el hipocampo se almacenan los conocimientos sobre el mundo y sobre uno mismo, así que etiquetar a nuestros hijos supone condicionarlos a comportarse como tal. Una persona que ha sido constantemente humillada habrá desarrollado un mecanismo de defensa que la convertirá en un ser tiránico y egoísta, para protegerse usará la humillación contra los demás. Suelen ser personas orgullosas, rígidas y masoquistas que necesita estar cargando con los problemas de los otros, se sienten constantemente desaprobadas y criticadas. PARA SANAR: Imprescindible aprender a perdonar, perdonando se libera el rencor, una carga muy pesada, y esta liberación permite desarrollar las propias capacidades y descubrir el adulto seguro que hay dentro de uno mismo.
  4. La herida de la traición.  Cuando el adulto hace promesas al niño y luego no las cumple se genera en el pequeño una desconfianza respecto a su referente y el concepto de que el mundo es poco fiable. Esta falta de confianza aleja al niño del mundo, aislándolo y convirtiéndolo en ermitaño, le va a costar conseguir las cosas y le acompañara un sentimiento profundo de soledad. Suelen ser personas frías que se han construido una coraza impenetrable para los demás, necesitan tenerlo todo controlado y cierto dominio sobre los otros. PARA SANAR: Empezar a entregarse y permitir que los otros conozcan la persona que se es realmente, trabajar la paciencia y la tolerancia.
  5. La herida de la injusticia. La capacidad de discernir entre lo justo y lo injusto es una capacidad que desarrolla el niño como el hablar o el andar. Para ellos, lo que quieren y les gusta es justo, y si no se les permite es injusto, así que un niño que constantemente se va contra su voluntad acaba dañándose profundamente su “yo”, sintiendo que no merece ser respetado ni tampoco atendido. Los padres suelen ser fríos y autoritarios, y no tienen en cuenta las necesidades emocionales ni la integridad del pequeño.  Esta herida lleva al adulto inseguro y pesimista e incluso cínico, con problemas de confianza en los demás y de establecer relaciones porque, inconscientemente, piensa que todos le tratarán mal. Suelen ser fanáticos del orden y el perfeccionismo cosa que les lleva bastante a la frustración, inflexibles y con falta de humildad. PARA SANAR: perdonar las injusticias acometidas contra él, trabajar la flexibilidad mental y fluir más con las circunstancias, confiar más en sus capacidades y en las intenciones de los demás.
 Conociendo las 5 heridas emocionales ya es buen momento para trabajarnos a nosotros mismo y así encontrar ese equilibrio emocional que es tan necesario para la crianza. IMPORTANTE! Siempre que hagamos algo que no nos guste, mejor que machacarnos y culpabilizarnos, abracémonos y amémonos para elevar la conciencia porque como dijo Carl Jung, “a lo que restistes, persiste“.
Mamá Arcoíris

“Mochila ergonómica” que no te vendan la moto!!

Recientemente se ha publicado en una de las redes sociales el sorteo de una mochila portabebes de una casa muy reconocida que dice ser un modelo ergonómico y sus características ponen muy en duda de que lo sea. Un grupo de madres porteadoras quisimos avisar a los participantes de que esta mochila supuestamente ergonómica no lo era, con la única intención de velar por el bienestar de los pequeños y mayores.

Un doctor respondió avalando que las mochilas de la marca son ergonómicas ya que éstas no perjudican al desarrollo de la cadera, a pesar de no adoptar la postura recomendada. Comentó lo siguiente “Incluso el International Hip Dysplasia Institute que dibuja varios tipos de posturas recomendando unas y no otras acabó rectificando su página admitiendo que no se posicionaban ni en contra ni a favor de ningún tipo de mochila”, y podemos observar en la página que dos de sus modelos los consideran saludables para el desarrollo de la cadera:  http://hipdysplasia.org/developmental-dysplasia-of-the-hip/prevention/baby-carriers-seats-and-other-equipment/hip-healthy-products/

Este doctor ha hecho un estudio observando con radiografías las diferentes posiciones que adoptaba la cabeza del fémur respecto a la pelvis según el tipo de portabebé, desde los que mantienen una postura más colgante a los que mantienen una postura más en M, y ninguna de ellas es anómala para las caderas. Su trabajo esta pendiente de publicar y estoy deseosa de verlo… pero, mientras tanto, me he informado más a fondo y considero que dichas mochilas no deberían denominarse como ergonómicas sólo por el mero hecho de que no afecten al desarrollo de las articulaciones de la cadera porque hay muchas características a tener en cuenta y no cumplen.

Qué significa “ergonomía”? Es el estudio de la adaptación de las máquinas, muebles y utensilios a las características físicas y psicológicas de la persona que lo emplea habitualmente para lograr una mayor comodidad y eficacia.

Teniendo clara esta definición, una mochila portabebes debería adaptarse tanto a las características físicas y psicológicas de bebés y de porteadores. Y un porteo ergonómico debe cumplir una serie de condiciones:

1- El bebe detapas-portabebesebe mantener su posición fisiológica y el portabebes debe adaptarse a su desarrollo.

2- La cadera del bebé debe ir basculada hacia delante con su periné apoyado en el adulto.

3- Las piernas deben adoptar la postura en “M”.

4- El soporte de la espalda del portabebé debe permitir un ajuste punto por punto a lo largo de la columna del pequeño.

5- La cabeza del recién nacido o del bebé dormido debe ir firme pero suavemente sujeta contra el cuerpo del adulto.

6- La barbilla tiene que ir separada del esternón para evitar asfixia por bloqueo de la vía aérea.

7- La región abdominal del bebé debe estar en contacto con el cuerpo del adulto, nunca su costado o su espalda, además en esta última postura el bebé recibe demasiados estímulos.

8- La cara del bebé siempre ha de estar visible y debemos poder dar un beso a su cabeza pero no darle con nuestra barbilla.

9 – Tiene que ser cómodo para portear y repartir bien el peso en la espalda del porteador.

Hay más doctores que han hecho sus estudios y, a diferencia de lo mencionado al inicio del post, sostienen que sí que es importante la posición de cadera y las piernas para que no afecte a su desarrollo.

La doctora Evelin Kirkilionis estudió biología y  etología humana, tiene más de 20 años de experiencia en el porteo y las necesidades básicas de los niños. Defiende que la postura idónea para el porteo es eevelin kirkilionisn cuclillas, ya que las piernas estiradas producen una presión de la cabeza del fémur con el acetábulo. Recomienda que las piernas deben mantenerse abiertas formando un ángulo de 45º respecto al eje corporal y las rodillas deben estar un poco por encima de las nalgas formando un ángulo de 90º o incluso 120º si es posible. Asegura que el  movimiento de los padres proporciona movilización a la articulación de la cadera permitiendo el suministro de sangre a los cartílagos. Para que esta posición sea posible, el puente que es donde se sienta el bebé, ha de ser lo suficientemente ancho para que llegue al hueco poplíteo (corva de detrás de la rodilla).

Cuando las piernas cuelgan hacia abajopostra-y-columna fuerzan la articulación de la cadera, sobretodo en los primeros meses, además el peso del bebé recae en la entrepierna provocando una postura poco fisiológica ya que obliga una hiperextensión de la columna.  Este arqueamiento hacia atrás se acentúa al portear el bebe cara al mundo permaneciendo más separado del cuerpo del porteador, ésto modifica el eje de gravedad del adulto haciendo cambiar la postura que adopta sobrecargando su espalda. E. Kirkilionis no recomienda portear al niño cara al mundo ya que el pequeño no puede evadirse cuando siente que hay un exceso de estímulos, ni tampoco puede observar las expresiones faciales de los padres para tranquilizarse ante la información que está recibiendo. Cosa que en la posición cara a cara si que le permite.

El doctor Ewald Fettweis mantiene la misma postura que describe la doctora Kirkilionis. El ser humano nace fisiológicamente prematuro ya que el esqueleto del recién nacido es principalmente cartílago, la posición en cuclillas es la más favorable para su crecimiento. En las culturas dónde portean a sus bebes en esta posición las luxaciones son inexistentes. Cuando el bebe se sienta, sus piernas deben formar un angulo de 90º y moderadamente extendidas, evitando llevar las piernas rectas. El soporte de la espalda debe quedar ajustado dando apoyo punto por punto para que la columna no se curve demasiado ni quede muy recta y el peso se reparta a lo largo del panel.

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Es muy importante respetar la curvatura primaria del recién nacido, ligeramente en C, esto le da poca movilidad ósea, pero se debe mantener hasta su madurez. La columna vertebral se irá desarrollando de tal forma que cuando el niño consiga mantener la cabeza alrededor de los 3 meses, se habrá formado la  lordosis cervical, cuando el niño consigue sentarse alrededor de los  6-8 meses, la columna dorsal adoptará una ligera cifosis y cuando empieza a ponerse de pie y a andar sobre los 10-14 meses, se desarrolla la lordosis lumbar. Si este desarrollo se ve afectado pueden aparecer alteraciones mecánicas y cuadros dolorosos. El estiramiento precoz de la columna puede producir lordosis e incrementa riesgo de padecer dolores de espalda ya que requiere posturas consideradas de hiperextensión para la columna del bebé, y si es cara al mundo todavía más.

LA OMS recomienda lo siguiente: “Se debe colocar al bebé entre los pechos de la madre, en posición vertical, de modo que el pecho de aquél quede en contacto con el de la madre. Se sostendrá al bebé con la faja. La cabeza, vuelta hacia un lado, se hallará ligeramente extendida. La parte superior de la faja se hallará justamente debajo de la oreja del bebé. La posición ligeramente extendida de la cabeza mantiene abiertas las vías respiratorias y permite el contacto visual madre hijo. Hay que evitar tanto la flexión hacia adelante como la hiperextensión de la cabeza. Las caderas deberán estar flexionadas y las piernas extendidas en una postura que recuerde a la de una rana; los brazos también deberán estar flexionados.
Habrá que anudar la tela con una fuerza tal que, al levantarse la madre, el bebé no se salga. Deberá garantizarse que la parte más apretada de la tela se sitúe sobre el pecho del bebé. El abdomen de éste no debería verse constreñido y debería quedar a la altura del epigastrio de la madre. De este modo, el bebé dispone de espacio suficiente para la respiración abdominal. La respiración de la madre estimula al bebé.”

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En resumen, si una mochila portabebes no reúne todas las características mencionadas no se debería definir como ergonómica. Es posible que el uso de las mochilas “no ergonómicas” no acaben haciendo daño porque el tiempo de porteo, ya sea por parte del adulto como por parte del bebé, será el mínimo. Un ejemplo muy comparativo sería una silla, una silla de por sí no es dañina, pero en usos prolongados puede sobrecargar la espalda del usuario, sin embargo una silla ergonómica no, ya que cuida de la fisionomía de la persona. Pues lo mismo pasa con las mochila ergonómicas y las que no lo son, sólo que en los bebes se ha de tener un cuidado más especial por su inmadurez.

Quiero dar gracias a las mamas que me han explicado sus experiencias con las mochilas no ergonómicas y, en concreto, la de la marca en cuestión. En general han porteado menos de una hora y con una estimación de aguantar una hora como máximo, e incluso muchas coinciden que el bebé no está cómodo o que lo sienten poco sujeto. Yo tuve la suerte,  y digo suerte porque ahora puedo opinar en primera persona, de usarla en una ocasión. A los 20 minutos acabé con un dolor de cervical tremendo y tampoco sentía a mi hijo cómodo, mientras que con los portabebes ergonómicos que tengo puedo estar horas, desde paseando hasta haciendo tareas del hogar.

Y en especial, quiero dar las gracias a mi prima Tatiana, a Paula y Alba por echarme un cable.

 

Mamá Arcoíris

 

 

 

REFERÉNCIAS

www.babywearingschool.com/drkirkilionis.htm

www.pediatriaintegral.es/publicacion-2014-12/el-porteo-ergonomico

www.mipediatraonline.com/displasia-de-cadera-bebes

www.blog.ergobaby.com/2007/11/spread-squat-position/2147483647

www.redcanguro.org

 

 

El desarrollo del cerebro del bebé

Que el llanto del bebé es un instinto de supervivencia resultado de la evolución biológica ya lo comenté en un post anterior, otra consecuencia es la inmadurez del cerebro que tienen nuestras crías al nacer y ésto es debido a la posición bípeda que adoptaron nuestros antepasados. Hay muchas teorías que explican porque nuestros antepasados pasaron de posición cuadrúpeda (andar a cuatro patas) a posición bípeda (andar a dos patas). Una de ellas defiende que este cambio surge en época de sequía permitiendo aumentar el recorrido de desplazamiento, tener una mayor visión del terreno y  recibir menos insolación, además de la liberación de las manos para poder crear, utilizar y llevar herramientas. En contra, disminuye la velocidad del andar, aumenta la tensión muscular y ósea de  la columna vertebral, las crías tardan 2 años en poder caminar, el animal que tarda más tiempo, y el canal del parto se hace más estrecho.

Debido a la bipedestación y a la posición erguida, la pelvis se ha hecho más estrecha, y por tanto, el canal del parto también, limitando en gran medida la salida del cerebro del bebé, con lo cual éste tiene que nacer con el órgano a penas formado. Cuando nacemos  nuestro cerebro tiene el 20% del peso del cerebro adulto y  durante los dos primeros años se va a desarrollar el 80%, el resto se acabará de formar a los 6 años. De aquí la gran importancia del cuidado y la atención que requiere el niño durante la primera etapa de su vida. Hay dos periodos que  hay que tener en cuenta en la formación del carácter: el Periodo Crítico Biofísico (hasta los dos años de edad) y el Periodo Crítico Psíquico (de los 2 a los 6 años de edad), que el límite entre ambos periodos está en los dos años de edad del niño se debe a la estructura del cerebro que se divide en tres partes: el cerebro reptiliano o instintivo, el cerebro límbico o emocional y el neocortex.

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  • Cerebro reptiliano: es el cerebro más primitivo y se encuentra en el centro, heredado de los reptiles y peces  se encarga de los instintos básicos de supervivencia.
  • Cerebro límbico: se encuentra debajo de la corteza cerebral y está compuesto por la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y el tálamo. Los sentimientos y emociones se encuentran en esta región, la amígdala es fundamental para reconocer las emociones en otros rostros y si está en  buenas condiciones habrá buena capacidad de aprendizaje y memoria, sin embargo se ha visto afectada en personas con problemas de adicción.
  • Neocortex o cerebro racional: la evolución ha hecho que los seres humanos y algunos mamíferos desarrollen este cerebro, el de la inteligencia, más allá de las emociones y el instinto. Éste es el responsable del pensamiento abstracto y del lenguaje. Esta estructura empieza a funcionar a partir de los dos años de edad cuando se ha terminado el proceso de mielinización.

A los 30 días de la fecundación ya se puede observar en el feto la médula espinal y el cerebro, pero las neuronas no se empiezan a formar hasta el 4º – 7º mes que es cuando comienzan a interconectarse entre ellas a una gran velocidad gracias a la mielina que es una cubierta grasa que mejora la transferencia de mensajes entre neuronas. Durante el embarazo, el feto producirá más neuronas de las que necesitará al nacer y muchas morirán.

El bebe nace con billones de neuronas pero muy pocas están conectadas, sólo las que son  necesarias para las funciones vitales, el resto se irán conectando y activando gracias a la propia genética y, sobretodo, a la estimulación que reciba el bebe durante su desarrollo, así que es fundamental que el pequeño pueda conocer libremente su entorno en función de su necesidad de exploración, lo ideal es adaptar el ambiente de la mejor manera para su seguridad. En su primer año es cuando más conexiones neuronales o sinápticas se producen. Durante el periodo crítico Biofísico el bebe tiene desarrollado las dos primeras estructuras cerebrales, es decir, el cerebro reptiliano o instintivo y el cerebro límbico o emocional y hasta que el proceso de mielinización o proceso de conexión neuronal no ha finalizado, no empieza a funcionar el neocortex que lo hará poco a poco. Este periodo es un periodo de máxima vulnerabilidad.

En los dos primeros años de vida se desarrolla el sistema de gestión emocional y respuesta al estrés, por esto hay que procurar reducir las situaciones de estrés en el bebé y,  cuando los sufra, acompañarlo con delicadeza y amor, el contacto con el cuidador ayuda al pequeño a regularse ya que por sí sólo todavía no sabe hacerlo. Además de ayudarle a regular sus emociones es imprescindible que sepa responder bien a las necesidades de éste para favorecer un desarrollo saludable, sin esto el bebe puede tener un desarrollo pobre y a la larga con problemas de comportamiento significativo. Se han hecho estudios con niños de orfanatos que han carecido de figura materna y han tenido muy poco apoyo e interacción social. Se ha visto que éstos han sufrido altos niveles de cortisol, la hormona del estrés, que en pleno desarrollo cerebral hace disminuir el tamaño del cuerpo calloso y también afecta al desarrollo del hipocampo y la amígdala. Cuando la respuesta al estrés son altamente activos en las primeras etapas del desarrollo se produce una adaptación a los elevados niveles del cortisol mediante la reducción del número de receptores hormonales en el cerebro, la consecuencia a largo plazo es que los niños  tengan los sistemas de respuesta al estrés menos reactivos y una mayor probabilidad de convertirse en adultos con agresividad, depresión, hiperactividad, adicción…

Durante los 3 primeros años de vida el cerebro tiene la máxima plasticidad neuronal y esto permite que  el cerebro se vaya formando tanto en su estructura anatómica como en su estructura funcional según los estímulos y experiencias que recibe el bebé, es decir, el aprendizaje produce cambió físico en la forma del cerebro y también cambio en su funcionalidad. Es más fácil aprender ciertas actividades, como nadar o tocar un instrumento, de pequeño gracias a esta plasticidad, y muchas vías que se forman a edades tempranas son muy difíciles de desarrollar o cambiar en la vida adulta. Estas redes neuronales o mapas mentales que se crean a una alta velocidad y son más fáciles de modificar en la niñez, a los 10 años nos volvemos más rígidos para realizar estos cambios.

De los 2 a los 6 años, el periodo crítico psíquico, las experiencias que viva el niño irán conformando su carácter, es cuando aparece el pensamiento operativo que se caracteriza por el realismo y el egocentrismo debido a la falta de diferenciación  de lo físico y lo psíquico, época de las famosas “rabietas”. Entenderlos, tenerlos en cuenta y tratarlos como le gustaría a uno que le tratasen es importante para sobrellevar esta difícil fase.

Lo que el niño ve y experimenta de pequeño es lo que acabará siendo su realidad, si un niño vive violencia así será su forma de relacionarse consigo mismo y con el mundo. Puntos fundamentales son tratarlos desde el amor y la compasión, no reprimir sus emociones para con paciencia enseñarles a gestionarlas, tratarlos con respeto y procurar ser un ejemplo a seguir, porque al fin y al cabo ellos aprenden por imitación y no por imposición.

 Peter Huttenlocher (neurólogo pediátrico 1931-2013)

Se dedicó a investigar los trastornos neurológicos pediátricos. Tiene 4 estudios pioneros sobre la densidad sináptica y la plasticidad neuronal. En uno de sus estudios recogió diminutos fragmentos de cerebros desde neonatos hasta ancianos de 90 años y quiso observar las sinapsis que se producían en cada porción de corteza y en cada etapa de la vida. Descubrió que un bebé nace con 8.900-12.500 millones de sinapsis por milímetro cúbico de la corteza y esta cantidad aumenta hasta los 16.500 millones de sinapsis durante el primer año, es decir, un 30%-50% y luego se va estabilizando. Cuando llegamos a la adolescencia hemos perdido sinapsis (conexiones neuronales) hasta llegar a la misma cantidad del nacimiento y la mantendremos hasta el día de nuestra muerte con un ligero descenso.

Desde la visión de María Montessori (pedagoga 1870-1952)

La primera infancias es un período muy rico y éste ha de ser cuidado y cultivado con la máxima atención, cualquier habilidad que aprende un niño en sus primeros 3 años para un adulto supondría 60 años de duro trabajo. Dice que en esta etapa, “el individuo más cuidado y asistido está destinado a crecer más fuerte, mentalmente más equilibrado y más enérgico(…) El niño en su nacimiento trae consigo posibilidades constructivas que deben desarrollarse a expensas del ambiente”. El niño se relaciona con el ambiente de una forma muy distinta de como lo hace el adulto, un niño no puede recordar el ambiente, sino que lo absorbe, lo integra y pasa a formar parte de su psique. Por ejemplo, un niño no recuerda un sonido sino que lo encarna y posterior lo pronuncia a la perfección.

El niño nace con una fuerza vital que le impulsa a su desarrollo y evolución, y a esta fuerza Percy Nunn le denominó horme. Si el niño tiene la libertad de dejarse llevar por su horme, será un niño realizado, feliz y con ganas de vivir.

SUE GERHARDT (psicoanalista 1953)

Aquí una interesante entrevista de Eduard Punset a Sue Gerhardt en el programa Redes sobre el desarrollo del cerebro del bebe.

 

REFERÉNCIAS

www.oas.org/educacion/desarrollo-infantil-temprano.htlm

http://www.tendencias21.net/El-entorno-temprano-de-los-ninos-afecta-mucho-a-su-respuesta-al-estres_a40259.html

http://www.adorepsicoterapia.net/sicoterapia/quepasa.htm

“La mente absorbente” de María Montessori

 

Mamá Arcoíris

La llegada

Haciendo un repaso a mi vida, la verdad, no me puedo quejar. He ido cumpliendo todo sueño que se despertaba en mí, y la maternidad ha sido el sueño más deseado. Viví el embarazo como una etapa muy especial, y sino hubiese sido por las náusea y vómitos de los 4 primeros meses, hubiera sido inmejorable. En todo momento quise ser muy consciente de la experiencia y vivirla muy presente, pero a medida que se acercaba el día D, inevitablemente mi imaginación daba riendas sueltas sobre el nuevo capítulo de mi historia. Quizás las soltó tanto que el bofetón que me llevé después fue tremendo.

Me explico…

Soñaba… soñaba con embelesarme con su dulce carita mientras en mis brazos se dormía al son del susurro de una nana, perderme en su pura e inocente mirada al tiempo que él descubría el rostro de quién mas le amaba, tranquilos paseos por la playa abrazados por la brisa del mar y el canto de sus olas, disfrutar de ser fuente de alimento, de cariño y amor, conocer nuevas mamis con quien compartir la nueva experiencia de ser mamá y divertirnos junto a nuestros pequeños en las clases post-parto. Soñaba con aprovechar sus siestas para cumplir con gozo mi papel de ama de casa, para tiempo de lectura, meditación, ejercicio… y un sin fin de cosas más. Oh! Que ganas tenía de que llegara el momento para disfrutar de ese tiempo con mi pequeño y conmigo.

Y cuántas veces escuché la típica frase “aprovecha ahora para… que después no tendrás tiempo” y aun siendo consciente de que eso era verdad no  podía evitar navegar por ese sueño ideal.

Y llega el día D! A las 19:35 por fin tengo a mi pequeño entre mis brazos, sensaciones extrañas recorren mi cuerpo, ese pequeño es mio! Me parece desconcertante que ese bebe haya estado 9 meses en mi vientre y que ahora lo tenga ahí, … no me lo puedo creer. Pero sí! era mío y más feliz no podía estar. Los días en el hospital fueron muy buenos, estábamos cuidados y mimados por un personal muy agradable, pero si en un futuro vuelvo a tener otro bebé, con todo el amor y el cariño, me voy a permitir el lujo de prescindir de las vistas. Realmente tenía muchísimas ganas de volver a casa, y todo con eso, el día del alta sentí como estaba a punto de tirarme al vacío sin paracaídas, me sentía temblorosa y asustada porque a partir de ahora ya no iba a tener el apoyo de las enfermeras. A partir de ahora íbamos a ser mi marido y yo ante algo tan pequeño…. pero a la vez tan grande!

Y me encontré con la realidad…

Esas nanas en brazos se convirtieron en horas de llanto, de paseos por la casa, de tomas de pecho para que se durmiera, y es que a mi pequeño no le ha gustado nunca estar tumbado en brazos, siempre en posición vertical, y tampoco le ha gustado dormir mucho. Pero cuando por fin lo conseguía, era ponerlo en su moisés y… ALARMA!!! vuelta empezar… así me pasaba el día, que la siesta mas larga y con mucha suerte era de 20 minutos… estaba desesperada y la cosa empeoraba a medida que se acercaba la noche.

Los paseos tranquilos por la playa se convirtieron en una constante tensión para que no despertara. El truco, no parar ni un segundo el carro… y si así lo hacía, volvía a saltar la ALARMA!! Lo cogía, lo calmaba, lo ponía en el carro y vuelta a empezar. Teniendo en cuenta que mi hijo en vez de llorar chilla, y en vez de chillar canta como una soprano en su nota más alta, yo lo pasaba fatal.

El disfrute de dar el pecho se convirtió en horas de aquí te pillo y no te suelto, con dolores y molestias, agujas que travesaban de pecho a espalda… (una mastitis de campeonato!) Tenía todos los bichos (alteración de la flora bacteriana) por haber, resistentes a prácticamente toda medicación, menos a una… menos mal!!

Para ir a las clases post parto tenía que coger el coche, y como tampoco le gusta ir en él, las ganas de conocer a nuevas mamis se convirtieron en frustración por llantos ininterrumpidos desde salir de casa hasta la vuelta. Sólo se callaba con la teta, así que toda la hora de clase con mi pequeño enchufado a ella…. dejé de ir a las clases al 3º día.

Gracias a dios que me gusta leer e informarme, que poco a poco he ido entendiendo porqué mi hijo, a diferencia de lo que conozco a mi alrededor, actuaba así. Y a pesar de la lucha que viví con lo que se supone que debía hacer y lo que sentía que debía hacer, en general hice lo correcto. Pero esto comentaré en otro post.

Realmente los primero meses fueron muy duros para mi, pero también viví momentos muy bonitos e inolvidables. Uno que llevo grabado en mi memoria y  lo recuerdo como si fuera ayer, con tan solo 15 días y sostenido en mis brazos, yo le susurraba y él con los ojos entreabiertos me regalaba unas sonrisas de oreja a oreja que se me derretía el corazón de amor.

Ahora tiene 8  meses y medio, y aunque la intensidad la sigue teniendo, todo es mucho más fácil. El colecho, el porteo, el BLW, el movimiento libre… me han ayudado mucho en este tiempo y lo recomiendo! Aunque cada niño es un mundo, y lo mejor, es adaptarse a él.

 

Mamá Arcoíris