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¿Te dicen que coger a tu bebé malcria? Entonces lee este post

¿Acabas de ser madre y sólo tienes ganas de tener a tu bebé en brazos? ¿Recibes mensajes de que no lo cojas tanto porque se va a malcriar? ¿Estas hecha un manojo de nervios y dudas, y no sabes a quién hacer caso? Pues te diré una cosa, haz caso a tu bebé. Él mejor que nadie sabe lo que necesita para desarrollarse de la forma más favorable.

Nacemos con unos programas que van a determinar nuestro comportamiento como crías, el comportamiento necesario para que nuestra especie sobreviva y pueda reproducirse. Así que, el comportamiento de cualquier cría, incluso la de nuestra especie, es el adecuado. También como madres, tenemos nuestro programa que va a dar la respuesta adecuada a sus comportamientos. La diferencia entre el ser humano y el resto de especies, es que está condicionado por la cultura y las creencias, y le lleva a hacer oídos sordos a dichos programas. Para entender los comportamientos, te voy a explicar la clasificación de los mamíferos según el cuidado de las crías.

Hasta los años 70, los mamíferos se clasificaban como nidícolas y nidífugos.

  • Los NIDÍCOLAS (como los conejos), tienen varias crías por camada que al nacer se mantienen unidas y en contacto para poder regular su temperatura. Son totalmente dependientes del cuidado de la madre ya que nacen con un sistema nervioso muy poco desarrollado y con los ojos y oídos cerrados, a pesar de que su desarrollo posterior es muy rápido. La leche de la madre es muy proteica, así si sale a buscar comida, puede ir sola y las crías se mantienen alimentadas en la madriguera. En ausencia de la madre se quedan tranquilas y calladas.
  • Los NIDÍFUGOS (como la vaca), suelen tener una cría, está muy desarrollada, es capaz de autorregularse la temperatura y empieza a caminar al poco de nacer. Esto le permite seguir a la madre de forma independiente. La leche es poco proteica ya que este tipo de mamíferos suelen ser herbívoros, y como la madre se desplaza para ir alimentándose, necesita que la cría la vaya siguiendo y de esta forma, teniendo que mamar de forma constante, se asegura de que la va a seguir. En ausencia de la madre, grita.

¿Y qué pasa con los bebés humanos? ¿Dónde se clasifican?

En los años 70, el biólogo Bernhard Hanssestein introdujo la noción de “criatura portada”. Define que sus crías necesitan calor y contacto constante con la madre. A partir de este concepto podemos ver dos tipos de portadores:

  • Portadores ACTIVOS, nacen dependientes de la madre y son capaces de agarrarse a su pelaje. Sus órganos están desarrollados pero sus funciones están en desarrollo. Se termorregulan con el contacto, la leche es poco proteica para mamar a menudo y asegurarse el contacto constante. Lejos de la madre se vuelven agresivos.
  • Portadores PASIVOS, cumplen las mismas características que los activos, sólo que no son capaces de agarrarse y son portados en brazos o en una bolsa como el caso de los marsupios. El marsupio nace en estado embrionario y va reptando sólo hasta la bolsa de su madre, donde se enganchará al pecho para alimentarse y acabará desarrollándose piel con piel. Luego irá saliendo y entrando de la bolsa, primero asomará la cabeza, luego las patas, más adelante se atreverá a salir y volverá a entrar enseguida, posterior las salidas se alargarán y así, durante unos 6 u 8 meses, hasta estar preparado para salir definitivamente.

¿Qué crees que pasaría si la madre coneja tuviera una leche poco proteica y se marchara por horas a por comida? ¿O si las crías se pusieran a chillar en su ausencia? ¿Qué podría pasar si la vaca tuviera una leche muy proteica que saciara por horas? Al final, estamos programados de una forma determinada adecuada a la especie, y nada mejor que ver el comportamiento de la cría para saber como se debe criar.

Así que, observando las características de nuestros bebés, podemos decir que demandan mucho pecho, por tanto es una leche poco proteica, necesitan del contacto de la madre para regular su temperatura corporal, son dependientes del cuidado de un adulto, no pueden agarrarse y lejos de la madre lloran. Con lo cual, no cabe duda que las crías humanas necesitan brazos. ¿O es que acaso la naturaleza es caprichosa?