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Cuando te conviertes en madre y te preguntan ¿te ha salido bueno?

Llegamos a la maternidad con una idea muy distorsionada sobre lo que es un bebé y lo que es criar. Nos podemos ver abrumadas al encontrarnos con una criatura que llora mucho, duerme poco y reclama contacto. Incluso llegar a sentirnos muy frustradas al no disponer de tiempo ni siquiera para una ducha rápida.

Cuantas veces te preguntaron cuando fuiste madre “¿Qué tal, te ha salido bueno?” Como si de un pastel se tratase. Personalmente, esta pregunta me sentaba fatal. Yo, que llegue a la maternidad con un pequeño que lloraba mucho, dormía poco y ni el contacto le calmaba, me sentía abatida al ver que no era lo aceptado socialmente, es decir, no era el bebé bueno.

Ese ideal de bebé bueno, dicho de otro modo, que duerme mucho, apenas llora y reclama poco contacto, solo refleja un gran desconocimiento. Esto no significa que no los haya, pero por lo general, suelen dormir por periodos cortos de tiempo y reclaman contacto porque es su forma de asegurarse su supervivencia. Entonces, ¿de dónde surgen estas expectativas?

Por un lado, la falta de experiencia de tribu, y por otro, por mensajes falsos emitidos por la sociedad.

Hemos evolucionado a un estilo de vida más individualista, por lo general, vivimos con la pareja e hijos, en algunos casos, con algún abuelo, abuela o tío, tía. En cambio, nuestros antepasados (igual que algunas culturas actuales) vivían en tribu. La crianza era responsabilidad del grupo que daba apoyo y soporte a la madre. Todos los miembros del grupo, desde su rol, experimentaban lo que suponía criar y cuando una mujer llegaba a la maternidad, lo hacía sabiendo muy bien lo que era un bebé y no se cuestionaba cómo debía hacer. Ahora, llegamos a la maternidad sin tener experiencia directa de lo que es criar. Entonces, ¿de dónde nos generamos la idea de lo que es un bebé?

Los medios de comunicación, televisión, revistas suelen mostrar bebés tranquilos y felices en sus carros, cunas, que duermen mucho… Luego, nos encontramos con profesionales que predican el desapego del bebé. Luther Emmet Holt y Truby King fueron los primeros pediatras que llevaron de forma masiva al mundo la crianza basada en el desapego. Por último, la cultura en general que busca adaptar al bebé a las necesidades de una sociedad pensada para el adulto. La influencia de estos mensajes es tal, que nos hemos desconectado de nuestros propios instintos, y cuando llegamos a la maternidad nos podemos encontrar con una lucha interna de lo que debe ser y sentimos que debe ser.

Hay quien niega el instinto, sin embargo, no se puede negar que en nuestro organismo se dan unos procesos fisiológicos. Nils Bergman los denomina “Procesos Neuroendocrinos Altamente Conservadores”. Estos procesos, están regulados por nuestro sistema nervioso, neuronal y hormonal, y existen desde los primeros primates. De ahí que los denomine “altamente conservadores” y han sido necesarios para asegurarnos la supervivencia. Estos procesos dirigen a los bebés y sus cuidadores a dar las respuestas necesarias para un buen desarrollo del individuo, del grupo, de la sociedad. ¿Te ha pasado, con la llegada de tu pequeño, que solo querías tenerlo en tus brazos y que nadie más lo cogiera? Pues ese sentimiento es normal y natural, solo es tu instinto que te lleva a querer proteger a tu criatura de posibles peligros.

En resumen, si tu bebé llora, te reclama, quiere brazos, y no duerme por horas, ¡tranquila! ¡¡Tienes un bebé normal y sano!! Te invito a leer ¿te dicen que coger a tu bebé mal cría? Entonces lee este post