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Despertando al niño interior y sanando sus heridas

Siempre que nos relacionamos con pequeños tenemos la oportunidad de conectar con nuestro niño interior, y en especial, en relación con nuestros hijos, la oportunidad de reavivarlo.

Los niños, que están libres de condicionamientos y creencias, invitan a borrar las fronteras de nuestra imaginación para viajar por otros mundos de fantasía, magia, alegría e ilusión. Aún recuero de chiquita no perder la pequeña esperanza de poder entrar en un cuadro como en la película de Mary Poppins, cogida de la mano de mi prima y mi hermano, insistíamos una y otra vez saltando sobre uno de mi abuela. También, a través de ellos, podemos redescubrir el mundo desde una perspectiva olvidada, como una simple hoja, un insignificante palo, o el inadvertido vuelo de un pájaro se convierten en  un hecho de importante inspección y exploración. Los niños nos recuerdan la importancia de vivir el momento a momento, disfrutando de la esencia y alejados del tiempo y las prisas.

Ellos están programados para aprender y desarrollarse mediante el juego. Si observamos a las crías de algunos animales, como perros, gatos, tigres.., su instinto les lleva a juguetear entre ellos y con lo que les rodea,  de esta manera se entrenan para futuras conductas necesarias para la supervivencia y reproducción, es a través del juego que fortalecen la musculatura, mejoran la coordinación y conocen mejor el entorno. Se han hecho estudios con chimpancés privados de objetos con los que jugar, y se ha visto que a la larga no tienen la misma capacidad de resolución de problemas que los que si tuvieron. Educar y guiar a nuestros pequeños mediante el juego no sólo va a ser beneficioso para ellos, sino para nosotros que traemos de nuevo a ese niño escondido que un día fue libre.

Conectar con nuestro niño interior, no sólo nos permite experimentar de nuevo la inocencia, la ilusión y la alegría de vivir, sino que también nos permite curar heridas enterradas que no han sido sanadas. Sanar estas heridas nos da la posibilidad de no repetir el patrón con nuestros hijos, ya que como fuimos tratados, así aprendimos a tratar con nosotros mismos y con nuestro entorno, y como fuimos tratados, trataremos a nuestros hijos. Ser conscientes de estos patrones y hacerse responsable de ellos es esencial para empoderarse, tener una buena autoestima, un equilibrio emocional y, sobretodo, ser mejor guía para nuestro hijos.

Son 5 las heridas emocionales que se deben tener en cuenta:

  1. La herida del rechazo. Se origina aproximadamente a los dos años de edad que es cuando empieza a reafirmarse la identidad del niño, y cuando se generan las famosas “rabietas”. El niño se esta descubriendo, pero también busca constantemente la aprobación de sus referentes. Si los adultos rechazan al niño, que suele ser cuando éste pierde el control, se va a crear esta herida emocional causando una descalificación de sí mismo y una baja autoestima,  a la larga será un adulto con sentimiento de “no ser merecedor”, rechazando las experiencias placenteras y de éxito, con una tendencia a temer el fracaso y buscar constantemente la aprobación de los demás. Por eso es importante acompañarles en sus explosiones emocionales, ya que ellos mismos no saben gestionarlas y necesitan de alguien para sentirse respaldados. PARA SANAR: hacerse consciente de las propias habilidades y los logros conseguidos a lo largo de su vida, y a pesar de temer al fracaso arriesgarse a tomar decisiones. Este ejemplo de Edison, sacado del libro Brújula Interior, me encanta cómo hace del fracaso un éxito.
  2.  La herida del abandono. En la primera etapa de la vida es imprescindible atender las necesidades básicas del bebe, no sólo alimento e higiene, sino contacto y acompañamiento en los momentos que él reclama. Si no se cubren todas estas necesidades se creará esta herida formando personas con dependencia emocional y un miedo profundo a ser abandonados. Suelen ser personas que tienden a renunciar sus proyectos, parejas… prefieren abandonar antes de ser abandonados, a pesar de esto no les gusta estar solos. PARA SANAR: buscar momentos de soledad para escucharse, para mimarse y aprender a estar a gusto consigo mismo, abrazar los cambios y fluir, dejarse llevar.
  3. La herida de la humillación. Un simple “eres torpe”, “eres pesado”, “no vales nada”, o constantes críticas o comparativas con otros son causantes de esta herida. Ha sido demostrado que la humillación, además de provocar sufrimiento, provoca dolor a nivel físico ya que esta sensación comparte los mismos circuitos cerebrales que el dolor. Hay que andar con mucho ojo al poner etiquetas a nuestros hijos, cuando decimos a un niño “eres torpe”, este concepto sobre sí mismo se graba en una región del lóbulo temporal, concretamente en el hipocampo. En el hipocampo se almacenan los conocimientos sobre el mundo y sobre uno mismo, así que etiquetar a nuestros hijos supone condicionarlos a comportarse como tal. Una persona que ha sido constantemente humillada habrá desarrollado un mecanismo de defensa que la convertirá en un ser tiránico y egoísta, para protegerse usará la humillación contra los demás. Suelen ser personas orgullosas, rígidas y masoquistas que necesita estar cargando con los problemas de los otros, se sienten constantemente desaprobadas y criticadas. PARA SANAR: Imprescindible aprender a perdonar, perdonando se libera el rencor, una carga muy pesada, y esta liberación permite desarrollar las propias capacidades y descubrir el adulto seguro que hay dentro de uno mismo.
  4. La herida de la traición.  Cuando el adulto hace promesas al niño y luego no las cumple se genera en el pequeño una desconfianza respecto a su referente y el concepto de que el mundo es poco fiable. Esta falta de confianza aleja al niño del mundo, aislándolo y convirtiéndolo en ermitaño, le va a costar conseguir las cosas y le acompañara un sentimiento profundo de soledad. Suelen ser personas frías que se han construido una coraza impenetrable para los demás, necesitan tenerlo todo controlado y cierto dominio sobre los otros. PARA SANAR: Empezar a entregarse y permitir que los otros conozcan la persona que se es realmente, trabajar la paciencia y la tolerancia.
  5. La herida de la injusticia. La capacidad de discernir entre lo justo y lo injusto es una capacidad que desarrolla el niño como el hablar o el andar. Para ellos, lo que quieren y les gusta es justo, y si no se les permite es injusto, así que un niño que constantemente se va contra su voluntad acaba dañándose profundamente su “yo”, sintiendo que no merece ser respetado ni tampoco atendido. Los padres suelen ser fríos y autoritarios, y no tienen en cuenta las necesidades emocionales ni la integridad del pequeño.  Esta herida lleva al adulto inseguro y pesimista e incluso cínico, con problemas de confianza en los demás y de establecer relaciones porque, inconscientemente, piensa que todos le tratarán mal. Suelen ser fanáticos del orden y el perfeccionismo cosa que les lleva bastante a la frustración, inflexibles y con falta de humildad. PARA SANAR: perdonar las injusticias acometidas contra él, trabajar la flexibilidad mental y fluir más con las circunstancias, confiar más en sus capacidades y en las intenciones de los demás.
 Conociendo las 5 heridas emocionales ya es buen momento para trabajarnos a nosotros mismo y así encontrar ese equilibrio emocional que es tan necesario para la crianza. IMPORTANTE! Siempre que hagamos algo que no nos guste, mejor que machacarnos y culpabilizarnos, abracémonos y amémonos para elevar la conciencia porque como dijo Carl Jung, “a lo que restistes, persiste“.
Mamá Arcoíris

“Mochila ergonómica” que no te vendan la moto!!

Recientemente se ha publicado en una de las redes sociales el sorteo de una mochila portabebes de una casa muy reconocida que dice ser un modelo ergonómico y sus características ponen muy en duda de que lo sea. Un grupo de madres porteadoras quisimos avisar a los participantes de que esta mochila supuestamente ergonómica no lo era, con la única intención de velar por el bienestar de los pequeños y mayores.

Un doctor respondió avalando que las mochilas de la marca son ergonómicas ya que éstas no perjudican al desarrollo de la cadera, a pesar de no adoptar la postura recomendada. Comentó lo siguiente “Incluso el International Hip Dysplasia Institute que dibuja varios tipos de posturas recomendando unas y no otras acabó rectificando su página admitiendo que no se posicionaban ni en contra ni a favor de ningún tipo de mochila”, y podemos observar en la página que dos de sus modelos los consideran saludables para el desarrollo de la cadera:  http://hipdysplasia.org/developmental-dysplasia-of-the-hip/prevention/baby-carriers-seats-and-other-equipment/hip-healthy-products/

Este doctor ha hecho un estudio observando con radiografías las diferentes posiciones que adoptaba la cabeza del fémur respecto a la pelvis según el tipo de portabebé, desde los que mantienen una postura más colgante a los que mantienen una postura más en M, y ninguna de ellas es anómala para las caderas. Su trabajo esta pendiente de publicar y estoy deseosa de verlo… pero, mientras tanto, me he informado más a fondo y considero que dichas mochilas no deberían denominarse como ergonómicas sólo por el mero hecho de que no afecten al desarrollo de las articulaciones de la cadera porque hay muchas características a tener en cuenta y no cumplen.

Qué significa “ergonomía”? Es el estudio de la adaptación de las máquinas, muebles y utensilios a las características físicas y psicológicas de la persona que lo emplea habitualmente para lograr una mayor comodidad y eficacia.

Teniendo clara esta definición, una mochila portabebes debería adaptarse tanto a las características físicas y psicológicas de bebés y de porteadores. Y un porteo ergonómico debe cumplir una serie de condiciones:

1- El bebe detapas-portabebesebe mantener su posición fisiológica y el portabebes debe adaptarse a su desarrollo.

2- La cadera del bebé debe ir basculada hacia delante con su periné apoyado en el adulto.

3- Las piernas deben adoptar la postura en “M”.

4- El soporte de la espalda del portabebé debe permitir un ajuste punto por punto a lo largo de la columna del pequeño.

5- La cabeza del recién nacido o del bebé dormido debe ir firme pero suavemente sujeta contra el cuerpo del adulto.

6- La barbilla tiene que ir separada del esternón para evitar asfixia por bloqueo de la vía aérea.

7- La región abdominal del bebé debe estar en contacto con el cuerpo del adulto, nunca su costado o su espalda, además en esta última postura el bebé recibe demasiados estímulos.

8- La cara del bebé siempre ha de estar visible y debemos poder dar un beso a su cabeza pero no darle con nuestra barbilla.

9 – Tiene que ser cómodo para portear y repartir bien el peso en la espalda del porteador.

Hay más doctores que han hecho sus estudios y, a diferencia de lo mencionado al inicio del post, sostienen que sí que es importante la posición de cadera y las piernas para que no afecte a su desarrollo.

La doctora Evelin Kirkilionis estudió biología y  etología humana, tiene más de 20 años de experiencia en el porteo y las necesidades básicas de los niños. Defiende que la postura idónea para el porteo es eevelin kirkilionisn cuclillas, ya que las piernas estiradas producen una presión de la cabeza del fémur con el acetábulo. Recomienda que las piernas deben mantenerse abiertas formando un ángulo de 45º respecto al eje corporal y las rodillas deben estar un poco por encima de las nalgas formando un ángulo de 90º o incluso 120º si es posible. Asegura que el  movimiento de los padres proporciona movilización a la articulación de la cadera permitiendo el suministro de sangre a los cartílagos. Para que esta posición sea posible, el puente que es donde se sienta el bebé, ha de ser lo suficientemente ancho para que llegue al hueco poplíteo (corva de detrás de la rodilla).

Cuando las piernas cuelgan hacia abajopostra-y-columna fuerzan la articulación de la cadera, sobretodo en los primeros meses, además el peso del bebé recae en la entrepierna provocando una postura poco fisiológica ya que obliga una hiperextensión de la columna.  Este arqueamiento hacia atrás se acentúa al portear el bebe cara al mundo permaneciendo más separado del cuerpo del porteador, ésto modifica el eje de gravedad del adulto haciendo cambiar la postura que adopta sobrecargando su espalda. E. Kirkilionis no recomienda portear al niño cara al mundo ya que el pequeño no puede evadirse cuando siente que hay un exceso de estímulos, ni tampoco puede observar las expresiones faciales de los padres para tranquilizarse ante la información que está recibiendo. Cosa que en la posición cara a cara si que le permite.

El doctor Ewald Fettweis mantiene la misma postura que describe la doctora Kirkilionis. El ser humano nace fisiológicamente prematuro ya que el esqueleto del recién nacido es principalmente cartílago, la posición en cuclillas es la más favorable para su crecimiento. En las culturas dónde portean a sus bebes en esta posición las luxaciones son inexistentes. Cuando el bebe se sienta, sus piernas deben formar un angulo de 90º y moderadamente extendidas, evitando llevar las piernas rectas. El soporte de la espalda debe quedar ajustado dando apoyo punto por punto para que la columna no se curve demasiado ni quede muy recta y el peso se reparta a lo largo del panel.

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Es muy importante respetar la curvatura primaria del recién nacido, ligeramente en C, esto le da poca movilidad ósea, pero se debe mantener hasta su madurez. La columna vertebral se irá desarrollando de tal forma que cuando el niño consiga mantener la cabeza alrededor de los 3 meses, se habrá formado la  lordosis cervical, cuando el niño consigue sentarse alrededor de los  6-8 meses, la columna dorsal adoptará una ligera cifosis y cuando empieza a ponerse de pie y a andar sobre los 10-14 meses, se desarrolla la lordosis lumbar. Si este desarrollo se ve afectado pueden aparecer alteraciones mecánicas y cuadros dolorosos. El estiramiento precoz de la columna puede producir lordosis e incrementa riesgo de padecer dolores de espalda ya que requiere posturas consideradas de hiperextensión para la columna del bebé, y si es cara al mundo todavía más.

LA OMS recomienda lo siguiente: “Se debe colocar al bebé entre los pechos de la madre, en posición vertical, de modo que el pecho de aquél quede en contacto con el de la madre. Se sostendrá al bebé con la faja. La cabeza, vuelta hacia un lado, se hallará ligeramente extendida. La parte superior de la faja se hallará justamente debajo de la oreja del bebé. La posición ligeramente extendida de la cabeza mantiene abiertas las vías respiratorias y permite el contacto visual madre hijo. Hay que evitar tanto la flexión hacia adelante como la hiperextensión de la cabeza. Las caderas deberán estar flexionadas y las piernas extendidas en una postura que recuerde a la de una rana; los brazos también deberán estar flexionados.
Habrá que anudar la tela con una fuerza tal que, al levantarse la madre, el bebé no se salga. Deberá garantizarse que la parte más apretada de la tela se sitúe sobre el pecho del bebé. El abdomen de éste no debería verse constreñido y debería quedar a la altura del epigastrio de la madre. De este modo, el bebé dispone de espacio suficiente para la respiración abdominal. La respiración de la madre estimula al bebé.”

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En resumen, si una mochila portabebes no reúne todas las características mencionadas no se debería definir como ergonómica. Es posible que el uso de las mochilas “no ergonómicas” no acaben haciendo daño porque el tiempo de porteo, ya sea por parte del adulto como por parte del bebé, será el mínimo. Un ejemplo muy comparativo sería una silla, una silla de por sí no es dañina, pero en usos prolongados puede sobrecargar la espalda del usuario, sin embargo una silla ergonómica no, ya que cuida de la fisionomía de la persona. Pues lo mismo pasa con las mochila ergonómicas y las que no lo son, sólo que en los bebes se ha de tener un cuidado más especial por su inmadurez.

Quiero dar gracias a las mamas que me han explicado sus experiencias con las mochilas no ergonómicas y, en concreto, la de la marca en cuestión. En general han porteado menos de una hora y con una estimación de aguantar una hora como máximo, e incluso muchas coinciden que el bebé no está cómodo o que lo sienten poco sujeto. Yo tuve la suerte,  y digo suerte porque ahora puedo opinar en primera persona, de usarla en una ocasión. A los 20 minutos acabé con un dolor de cervical tremendo y tampoco sentía a mi hijo cómodo, mientras que con los portabebes ergonómicos que tengo puedo estar horas, desde paseando hasta haciendo tareas del hogar.

Y en especial, quiero dar las gracias a mi prima Tatiana, a Paula y Alba por echarme un cable.

 

Mamá Arcoíris

 

 

 

REFERÉNCIAS

www.babywearingschool.com/drkirkilionis.htm

www.pediatriaintegral.es/publicacion-2014-12/el-porteo-ergonomico

www.mipediatraonline.com/displasia-de-cadera-bebes

www.blog.ergobaby.com/2007/11/spread-squat-position/2147483647

www.redcanguro.org