Tu corazón te guía

Siempre he creído que para hacer del mundo un lugar mejor es muy importante conocerse y buscar ese equilibrio físico, mental, emocional y espiritual. Si conseguimos ser seres equilibrados podremos crear a seres equilibrados guiando a nuestros hijos en su desarrollo y en el camino de la vida. Sin embargo, mi concepto sobre la crianza ha cambiado desde que he sido madre.

Yo creía en la necesidad de poner limites, de no apegarse tanto a mamá para que sea más social, de no estar siempre en brazos para que no se mal acostumbre,  de dormir, jugar y saber estar solo, de enseñarle a obedecer siempre… Vamos, todo aquello que no practico no sólo porque voy entendiendo cada vez más las necesidades reales del bebe y el cuidado esencial de éste, sino porque así lo siento. Sobre el tema de poner límites considero que es algo muy ambiguo ya que mis límites pueden ser muy estrictos para unos y a la vez muy permisivo para otros. Desde luego que hay limites que son necesario ya que nadie va a dejar que su hijo corra peligro, pero es algo muy evidente, pero hay otros límites que hay que valorar bien porque se ponen y si eso va a suponer una traba para que el niño se desarrolle conociendo el mundo.

Durante mi estancia en el hospital,  más de una visita me dijo “si esta dormido es mejor dejarlo en la cuna para que no se acostumbre a los brazos” y mi respuesta,  totalmente instintiva porque hasta entonces pensaba lo contrario,  fue “lleva nueve meses en la barriga calentito necesita sentir el calor  y el contacto humano”. No obstante,  cometí un error, dejar que otros tuvieran a mi hijo en brazos mas rato del conveniente para que así se habituase a estar con otras personas. Y fue un error por dos motivos: primero porque me entorpeció la lactancia siendo causa de la mastitis y segundo porque además de necesitar a mamá o a papá,  a fecha de hoy,  mi pequeño no quiere irse prácticamente con nadie más que conmigo o con su padre, así que no sirvió de nada. Desde mi experiencia y para mamas que quieran dar el pecho, sobretodo al principio,  es recomendado tenerlo lo máximo posible en vuestros brazos, y si lo tiene alguien y el bebe muestra  la mínima señal de buscar el pecho a pesar de haber estado una hora mamando, cogedlo y ponedlo al pecho… estoy segura de que mi mastitis fue por no atender a estas señales, novata de mí y la buena intención de la persona que sostenía al bebé para que yo descansara. Esto tiene que ver con las crisis de crecimiento que hablaré más adelante y la necesidad de que el bebé mame mucho para aumentar la producción de leche. Cada vez esta más extendido el conocimiento sobre la lactancia pero todavía hay mucha creencia mutiladora de ésta, y una madre que no tiene mucha información puede verse influida por lo que le dicen a su alrededor y entorpecer la lactancia hasta incluso llegar a renunciar de ella.

Ser madre primeriza ha sido muy intenso, no sólo por la alta demanda de mi hijo sino por la exigencia conmigo misma de ser la madre perfecta. Una lucha entre lo que debía hacer y lo que sentía que debía hacer me atormentó durante mucho tiempo, y claro, los consejos de la gente no ayudaban para nada sino que alimentaban más mi lucha. Consejos desde que no mamara tanto, no cogerlo tanto en brazos, que se acostumbrara a su cunita o al carro, pero claro mi hijo sólo quería mamar y brazos, y si lo dejaba en el moisés o en el carro te lo hacía saber con ganas… Al principio intentaba que se acostumbrará cogiéndole la manita y hablándole para calmarlo, pero sus llantos iban “in crescendo”, y yo no soportaba verlo llorar así. Total, que al final decidí hacerme caso y no dejarlo llorar. Y yo preguntaba a mi entorno, como puedo enseñarle sin que llore de esa manera?? y en general la respuesta era es que es muy pequeño todavía, pero tiene que acostumbrarse a dormir en su cunita porque sino no te lo sacarás… en fin, una ayuda tremenda.

Durante los dos primeros meses, cuando conseguía dormir a mi pequeño, lo podía meter en el carro si en seguida me ponía en marcha, eso sí, sin parar ni un segundo para que no despertara, así es como más aguantaba, pero claro cuando despertaba lo hacía con un llanto inconsolable que solo lo calmaba mis brazos. Gracias a dios descubrí el porteo, y así cuando íbamos paseando con el cochecito (para que se adaptara a él, claro) y se despertaba llorando me lo ponía en el fular y santas pascuas, actualmente sólo uso la mochila para todo que es mucho más práctico y vamos súper a gusto los dos. Total, un día quedé con dos personas que aprecio mucho para ir a dar un paseo y llegó el momento en que despertó mi pequeño y me lo puse en el fular, ésto fue el detonante de un debate, una defendiendo que dejara llorar al niño que se tenía que acostumbrar al carro y la otra que el niño debía ir en el fular porque es lo que necesitaba. Y yo pasmada mirando la partida de ping pong… A ver almas de cántaro!! Aquí la madre soy yo, así que hago lo que yo quiero!!!! Pero en aquel entonces no abrí la boca porque era tal mi inseguridad que no sabía que debía hacer… eso sí no iba permitir que mi hijo llorase.

Esto es sólo un ejemplo de millones de situaciones que te encuentras como madre primeriza, dónde abundan los “opinólogos” que con su buena intención en vez de ayudarte te complican más la vida. Lo que me ha enseñado todo esto es que debo confiar más en mí, que siempre habrá gente que opine y es algo que no puedo cambiar, permitir que otra gente tenga puntos de vista diferente y respetarlos, pero sobretodo respetarme los míos. En reuniones de amigos y familiares me he visto, sin darme cuenta, relatando toda la información que voy adquiriendo para excusarme porque hago lo que hago (lactancia, colecho, porteo, Blw…), y por fin he decidido no dar mas explicaciones.

Aunque soy una gran defensora del colecho, la lactancia, el porteo, no dejarlos llorar, permitirles que exploren, movimiento libre, Blw… hay algo que considero que está por encima de todo esto y es, hagas lo que hagas, hacerlo siempre desde el amor y la compasión. Lo que guía el corazón es lo verdaderamente importante. Dejo un escrito que me ha llegado varias veces y es interesante leer cuando nos volvemos muy auto-exigentes.

Lo mejor eres tu

 

Mamá Arcoíris

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